Trump, un activo tóxico para la ultraderecha europea

El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025 sonó entonces a bendición para la extrema derecha europea. Sin embargo, en poco más de un año, los aliados europeos del magnate estadounidense se han ido alejando y la euforia por su figura se ha ido convirtiendo en incomodidad e incluso rechazo.
- Los ejemplos más claros son el reciente distanciamiento de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, Alternativa para Alemania o con la ultraderecha de Marine Le Pen.
¿Qué ha pasado? La directora del Instituto de Asuntos Internacionales en Roma, Nathalie Tocci, subraya que los partidos de extrema derecha basan sus fundamentos en la soberanía nacional, con la que se hacen daño unos a otros. Así, aunque a partidos como Vox les cuesta más marcar las distancias, se ha extendido el recelo a Washington.
- Primero fueron los aranceles, que podían golpear a la industria y a los trabajadores europeos.
- Después, la idea de conquistar Groenlandia, una violación de la soberanía nacional.
- Y ahora la guerra en Irán.
La toxicidad de acercarse a Trump es evidente. En 2025, sus efectos fueron claros en Canadá y Australia, donde los partidos conservadores partían con ventaja y el efecto Trump dio la vuelta al resultado.
- Y en Europa existe el ejemplo reciente del ultranacionalista Viktor Orbán, que se desplomó en las elecciones días después de la visita del vicepresidente estadounidense, J. D. Vance.
©Foto: John McDonnell (AP)