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EMERGENCIA CLIMÁTICA

Presas envejecidas ante las lluvias extremas: el cambio climático pone a prueba infraestructuras diseñadas para otro siglo

DVD1257 (12/03/2025). Guillena. Sevilla. Embalse de El Gergal en la localidad sevillana de Guillena. FOTO: PACO PUENTES (EL PAÍS)Foto: Paco Puentes

Tienen una media de 55-60 años y fueron diseñadas para un clima que ya no existe. El cambio climático pone entre las cuerdas a las presas españolas, exponiéndolas a lluvias que sus cálculos originales nunca contemplaron.

Un dato. España es uno de los países con mayor número de presas hidráulicas del mundo: 2.400. Y muchas no cumplen los coeficientes de seguridad actuales, según la Asociación de Ingenieros de Caminos.

¿Cómo afecta el cambio climático? Por una paradoja.

  • Los modelos predicen embalses más vacíos (menos lluvia, más calor y más evaporación) lo que protege ante crecidas, pero también episodios torrenciales más violentos cuando llegan.
  • La dana de Valencia de 2024 sometió a Forata a una crecida de las que ocurren cada 10.000 años, duplicando las peores previsiones del Ministerio. Sobrevivió porque estaba semivacía.

¿Qué soluciones existen? La normativa de 2021 exige que las presas tipo A, las que en caso de rotura afectarían a núcleos urbanos, resistan avenidas milenarias.

  • Modernizarlas costaría 4.644 millones solo las estatales.
  • Investigadores de la UPM proponen el sobrevertido controlado. Es decir, reforzar la estructura para que resista que el agua desborde por encima del muro.

¿Cuál es el problema menos visible? La colmatación, Esto es el lento relleno de los embalses por sedimentos arrastrados por las corrientes.

  • Cada año se pierden 300 hm³ de capacidad útil.
  • Unas 40 presas estatales tienen los desagües de fondo inoperativos, lo que impide liberar agua antes de una crecida.
  • El Ministerio lo reconoce como “asignatura pendiente”, especialmente en el Levante.

©Foto: Paco Puentes

Si quieres saber más, puedes leer aquí.

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