
VIOLENCIA MACHISTA
La trampa de las órdenes de alejamiento: protegen en el papel, pero no siempre en la realidad
Una orden de alejamiento no siempre protege a la víctima. Arelis Jiménez y Tulia Ester son dos ejemplos de ello.
- La primera murió al caer desde un tercer piso en Pamplona mientras intentaba huir, con una sábana, de su expareja, al que había denunciado.
- La segunda fue asesinada en el portal de su casa en Córdoba por el hombre que tres días antes había entrado con un martillo y la había amenazado. Un juez le impuso una orden y lo dejó libre hasta un juicio que nunca llegó.
¿Qué está fallando? Hay varios motivos.
- El primero es la ausencia de detención inmediata ante el quebrantamiento: cuando el agresor viola la orden, las fuerzas de seguridad no siempre responden como exige la situación.
- El segundo es la evaluación del riesgo. Tulia entró en el sistema VioGén con nivel medio. Con ese nivel, el juez dejó a su pareja libre.
Los números del sistema. Desde 2009, de las 644.961 órdenes de protección pedidas solo se han concedido el 66%.
- Solo el año pasado se denegaron casi la mitad: de 40.205 solicitadas, se impusieron 22.845.
- Y su concesión depende, en buena medida, de qué juez instruya el caso. Cuando lo denunciado es violencia psicológica o maltrato continuado, muchas mujeres prefieren directamente no denunciar, porque saben que volverán a casa con su agresor.
El dato que lo resume todo. Desde 2003, el 22% de las 1.359 mujeres asesinadas había denunciado. En lo que va de 2026, ese porcentaje es ya del 37,5%.
©Foto: Salas (EFE)