
Menos gluten, menos kilos… ¿o solo menos agua? Por qué la dieta sin gluten no es la opción más sana para adelgazar
Basta con que una estrella de Hollywood mencione su dieta para que medio mundo tome nota. Cuando Matt Damon atribuyó su pérdida de peso a haber eliminado el gluten, volvió a encender el debate. ¿Funciona de verdad? ¿Es saludable para todo el mundo? La respuesta es menos simple de lo que parece.
¿Qué es el gluten? Es una proteína presente en cereales como el trigo, la cebada o el centeno, y, por tanto, en alimentos tan comunes como el pan o la pasta.
- En personas con celiaquía, una enfermedad autoinmune que afecta a alrededor del 1% de la población, su consumo daña el intestino y dificulta la absorción de nutrientes, por lo que eliminarlo es imprescindible.
- Algo similar ocurre en los casos de sensibilidad al gluten no celíaca.
¿Y si no tienes ninguna de las dos? Entonces, retirar el gluten puede ser innecesario e incluso contraproducente.
- Los alimentos que lo contienen aportan energía, fibra y vitaminas del grupo B.
- Y eliminarlos sin una planificación adecuada puede derivar en carencias nutricionales.
¿Por qué entonces tanta gente adelgaza al dejarlo? La clave no está en el gluten, sino en la mecánica de la dieta.
- Al eliminarlo, suelen desaparecer alimentos muy calóricos como la pizza o la pasta.
- Esa reducción de carbohidratos vacía las reservas de glucógeno, que almacenan agua, provocando una bajada rápida de peso que no siempre implica pérdida real de grasa.
Un cambio visual que confunde. El trigo contiene fructanos, unos azúcares fermentables que provocan gases e hinchazón. Al retirarlos, el abdomen se desinfla y el vientre parece más plano.
©Foto: Manusapon Kasosod (Getty Images)