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ECONOMÍA

Los agoreros se equivocaban: desde que los becarios cotizan no ha dejado de haber hueco para ellos en las empresas

Desde enero de 2024, los estudiantes universitarios y de Formación Profesional que realizan prácticas formativas no remuneradas en España cotizan a la Seguridad Social, un cambio que ya ha alcanzado a casi dos millones de personas.

¿Por qué es importante? Porque ese tiempo computa para su jubilación, corrigiendo una situación histórica en la que miles de jóvenes trabajaban con horarios y responsabilidades sin generar derechos futuros.

  • Los datos indican que el ritmo de nuevas altas se ha mantenido estable, lo que refuerza la idea de que la cotización no ha reducido las prácticas.

Un dato: más de un millón de las personas que ya han cotizado son mujeres, frente a 790.000 hombres. Representan el 56% del total, una proporción coherente con la presencia femenina en la universidad y la FP.

¿Quién paga la cotización y cuánto cuesta? El coste para las entidades que acogen a los estudiantes es muy reducido.

  • La cotización está bonificada al 95% y, en el caso de la FP, el Ministerio de Educación asume el 5% restante.
  • En las prácticas universitarias, ese pequeño porcentaje suele acabar en manos de las universidades, con un máximo de unos 10 euros al mes por estudiante.

¿Y ahora qué? El debate se enlaza ahora con el Estatuto del Becario, una norma impulsada por el Ministerio de Trabajo y los sindicatos para compensar gastos y limitar las prácticas más precarias.

©Foto: Jaime Villanueva

Si quieres saber más, puedes leer aquí.

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