Los responsables de la empresa que rehabilitaba el edificio derrumbado en el centro de Madrid acumulaban otros dos accidentes mortales
Los propietarios, los hermanos Prudencio Díaz, declararon suspensión de pagos de Detectsa, su constructora hasta 2015, y crearon Rehbilita

Demoliciones Técnicas S.A. (Detecsa) es la empresa predecesora de Rehbilita, levantada por los mismo dueños y socios, los hermanos Prudencio Díaz, responsables de las obras de rehabilitación del edificio del número 4 de la calle Hileras que se derrumbó el pasado 6 de octubre en plena almendra central madrileña, a la hora del desayuno y a escasos metros de la Plaza Mayor. Bajo aquella enorme montaña de cascotes caídos desde la la sexta y última planta del inmueble, que pretende ser convertido en un hotel de lujo, quedaron las vidas de la entonces encargada de obra, Laura Rodríguez (española de 30 años), y de los obreros Moussa Dembele, maliense de 40 años, del guineano Diallo Mamadún, y de Jorge Velasquez, ecuatoriano de 55 años. Dos muertes más, una en 2006 y otra en 2014, se acumulan en el historial de unos empresarios que durante décadas han liderado en el sector inmobiliario de las demoliciones y las rehabilitaciones.
“Detecsa tuvo más de 40 años de historia siendo número uno en rehabilitación y trabajos de riesgo y con Rehbilita llevamos diez”, aclara su director financiero, Oscar Prudencio Díaz, que recuerda con todo lujo de detalles los accidentes. “No tiene nada que ver lo que ha ocurrido en la calle Hileras con aquellos dos accidentes, de los que la justicia nos eximió de toda responsabilidad”, señala. “Y, en esta ocasión, tras la gran desgracia, nos han devuelto la obra, algo que no habría podido suceder si los bomberos en su informe hubieran señalado cualquier irregularidad en la ejecución de la obra”, advierte. “Las causas no están claras, pero creo que no debo hablar más”, añade.
La investigación sobre las causas de lo sucedido en la calle Hileras sigue su curso en los juzgados, sin que de momento haya trascendido nada de la investigación judicial. En un primer momento, el propio alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, aludió a una “posible sobrecarga en la planta superior”. Pero esa posibilidad fue inmediatamente rechazada por los responsables de la obra: “No hubo sobrecarga de ninguna clase, por la sencilla razón de que no se estaba trabajando allí arriba sino en el sótano, no se había empezado con el refuerzo, estábamos aún en fase de cimentación en una obra completamente ordenada, muy controlada, en la que trabajaban 40 personas”, defiende Prudencio Díaz. Una teoría que también respalda Rafael Mateos, director de Construcción de Rehbilita y antiguo jefe de obra en la antigua Detecsa: “Lo único que tengo claro es que sobrecarga no hubo”, asegura. Según Prudencio Díaz, hay que tener muy presente que ese edificio data de 1965 y “llevaba décadas en estado de abandono con un deterioro importante”, advierte.
Hasta 2015, la empresa madrileña Detecsa era líder en el mercado de la rehabilitación inmobiliaria, dirigida por los hermanos Prudencio Díaz. Pero la crisis inmobiliaria que arrasó el sector en 2008 les llevó a declarar en septiembre de 2015 la suspensión de pagos y presentaron un concurso de acreedores. Sin embargo, poco después volvieron al negocio con Rehbilita, donde ha continuado parte de esa saga familiar del negocio inmobiliario hasta el día de hoy, en concreto dos de los hermanos Prudencio Díaz: Óscar y Justo.
Detecsa fue la responsable, por ejemplo, de la demolición de la manzana de Canalejas, o de la enorme rehabilitación del emblemático edificio España, también de los antiguos edificios de Repsol y de los de la Mutua Madrileña en la calle Juan Bravo.
Pero también era la empresa que acometía la obra de rehabilitación de un edificio en la calle Columela de Madrid (barrio de Salamanca), donde el 30 de septiembre de 2014 falleció el extremeño Javier Jaraíz Casero, de 43 años, al caerle un cascote en el cuello, también desde una sexta planta. “Se metió en un patio donde no debía meterse”, dice Óscar Prudencio.
“Durante las tareas de rehabilitación que la empresa Detecsa está realizando en un edificio de la calle Columela 5, el trabajador (de la empresa Cerrajerías Metálicas Avenida [subcontratada por Detectsa] recibió el impacto en la cabeza de un cascote procedente de una de las plantas de edificio, desde una altura de 18 metros aproximadamente, con resultado de muerte”, dice la denuncia presentada contra ambas empresas que realizó el entonces responsable de Salud Laboral de Comisiones Obreras (CC.OO), Felix Carrión, a la que ha tenido acceso EL PAÍS.
En febrero de 2015 la Inspección de Trabajo emitía un informe al respecto, que decía que se había emitido “acta de infracción imputando la responsabilidad solidaria de ambas mercantiles [la empresa responsable de la obra y la subcontrtada por esta] debido a deficiencias que se encuentran entre las causas que producen el accidente”.
“La caída del cascote puede deberse a la falta de instalación de medios adecuados de protección colectiva que impidieran la caída de objetos y materiales en altura”, advertía Carrión en su denuncia.
Caída al vacío
También era Detecsa la responsable de una obra en La Mina de Sant Adrià de Besòs (Barcelona), donde el 17 de enero de 2006 falleció otro encargado de obra, tras caer al vacío mientras revisaba unas cubiertas de la última planta del edificio.
Una sentencia condenatoria de marzo de 2009 contra Detecsa por aquellos hechos consideraba que no se daban suficientes medidas de seguridad, incluso asumiendo una posible negligencia del trabajador fallecido. Sin embargo, dicha resolución fue recurrida por los empresarios y revocada en enero de 2010 con otra sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que eximía a las empresas implicadas de toda responsabilidad, según ha podido comprobar EL PAÍS.
En ambos accidentes mortales los trabajadores eran empleados de empresas subcontratadas por Detecsa. Al igual que los obreros del edificio de la calle Hileras pertenecían a la empresa Anka demoliciones, subcontratada por Rehbilita. La encargada de la obra, Laura, en cambio, pertenecía a Rehbilita. “Era una persona muy conocida y muy querida por nosotros”, dice Óscar Prudencio. “Hemos sentido enormemente su pérdida en esta tremenda desgracia... si el derrumbe se hubiese producido de noche o si nadie hubiese ido al baño en ese preciso momento no habría pasado nada”, se lamenta.
Otras fuentes próximas a la compañía aseguran que los hermanos Prudencio Díaz mantuvieron también a parte del personal de Detecsa en Rehbilita, como a Rafael Mateos Cazorla, actual director de construcción de Rehbilita y —entre otros cargos— jefe de obra en Detecsa. “Se están repitiendo los mismos errores y patrones que ya se dieron en Detecsa. La presión por cumplir los plazos, e incluso por terminar los trabajos antes de tiempo es la misma que ahora se vive en Rehbilita y que también se traslada a las subcontratas”, señala una persona que estuvo vinculada a la empresa pero que quiere mantener su anonimato. “Estas presiones, y lo puedo decir por experiencia propia, aumentaban todavía más cuando había retrasos en los pagos de las certificaciones, entre otras cosas”, asegura la misma fuente.
La investigación que se está desarrollando desde el juzgado número 43 de Madrid será finalmente la que dirima responsabilidades en un siniestro mortal que conmocionó a Madrid.
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