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ERC recrudece la pelea entre independentistas y arrebata dos alcaldías a Junts con moción de censura

Los movimientos de los republicanos dinamitan el compromiso expresado por Junqueras y Puigdemont de fortalecer lazos, mientras Aliança Catalana sigue al acecho

Oriol Junqueras (ERC) y Jordi Turull (Junts) durante el debate de Politica General en el Parlament de Cataluña.massimiliano minocri

Falta un año para las elecciones municipales pero Esquerra Republicana acaba de ganar dos alcaldías. Y ambas se las ha arrebatado a Junts per Catalunya. Se trata de los consistorios de Perafort y L’Ametlla de Mar, en Tarragona, y en ambos casos el mecanismo ha sido el mismo: una moción de censura. Los movimientos se han sucedido apenas dos semanas después de que en Tàrrega (Lleida) fuese Junts quien impulsara una moción, en alianza con la CUP, para arrebatarle la alcaldía a Esquerra. Las tensiones entre ambas formaciones también se dan, pero de distinta forma, en Sabadell, la quinta ciudad de Cataluña. Allí hay una crisis abierta dentro de Junts por los contactos que mantiene la dirección del partido con Gabriel Fernàndez, ex cabeza de cartel de ERC en la localidad, para unir fuerzas de cara a las municipales del año que viene.

Todos esos movimientos de las últimas semanas forman parte de las estrategias de ambos partidos para tomar posiciones ante la contienda municipal fijada para mayo de 2027, que los dos principales partidos independentistas abordan en pelea a cara de perro y con la ultraderecha catalanista encarnada por Aliança Catalana esperando sacar tajada.

Este fin de semana se cumplen dos meses de la visita que hizo Oriol Junqueras a Carles Puigdemont en Bélgica, en el marco de un encuentro que las dos partes trataron de llevar con máxima discreción, negando incluso que se hubiera llegado a producir. No fue hasta días después que se obtuvo la confirmación de que se habían visto, cuando el propio Junqueras durante una entrevista en Cadena SER admitió que se habían citado para hablar de modelo de financiación y del IRPF y para abordar la situación de los trenes en Cataluña. Fue una concreción escasa, que nada tenía que ver con la difusión que se dio a una cita anterior de los mismos protagonistas, cuando Esquerra y Junts emitieron un comunicado conjunto en el que se comprometían a “impulsar espacios de trabajo coordinado” porque, decían entonces, es “necesaria e imprescindible” la relación “entre dos partidos independentistas que, pese a las diferencias, tienen muchos objetivos compartidos”.

La pretendida complicidad ha quedado aguada, porque el enfrentamiento entre ambas fuerzas es constante, en todos los frentes. En el Congreso de los Diputados queda reflejado a diario con los dardos que intercambia Gabriel Rufián con Miriam Nogueras y con prácticamente la totalidad del grupo parlamentario de Junts. “Trabajan para especuladores, para fondos buitre”, dijo recientemente Rufián, en alusión a cómo el partido de Puigdemont prioriza su estrategia en materia de vivienda. “Españolista” o “chapucero” son algunas de las dedicatorias que, desde Junts, se han dedicado al portavoz de ERC en el Congreso.

La pelea es menos agria en el Parlament, pero de un tiempo a esta parte Junts pone énfasis en usar el término “tripartito” para tratar de reflejar que Esquerra actúa, igual que los Comunes, de muleta incondicional para el Govern socialista del PSC.

La pugna salta al mundo municipal. En Perafort, municipio pegado a la estación de alta velocidad del Camp de Tarragona, un movimiento orquestado por una lista de Esquerra ha puesto fin a 26 años de mandato de Joan Martí Pla, representante de Junts. El cambio de gobierno se ha precipitado por un caso de transfuguismo de la número dos de la lista de Junts, Elisabet Albujar, cuyo voto ha sido determinante para investir a Lluís Massagués. La moción de censura no ha estado exenta de controversia y la afluencia vecinal fue notable al pleno que se realizó el pasado lunes 30 de marzo. Todas las miradas estaban puestas en Elisabet Albujar, que se presentó al ayuntamiento con una camiseta que lucía el lema “me la bufa” (“me la sopla”).

Unos kilómetros más al sur, en L’Ametlla de Mar, un movimiento de fichas parecido pone fin a la alcaldía de Eva del Amo (Junts), en beneficio de Jordi Gaseni (ERC). Junts gobernaba gracias a un acuerdo con el PSC. Sin embargo, uno de los ediles socialistas se ha acercado a Esquerra y, junto con el apoyo de un concejal de los Comuns, propician una moción de censura que finiquita el mandato de Eva del Amo y devuelve a la alcaldía a Gaseni. Ya gobernó el municipio durante ocho años y ahora ejerce de senador por Esquerra, además de presidir la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI).

Ripoll es otro punto de atención por si llega a haber una coordinación entre Junts y ERC en favor de un interés común. El Ayuntamiento gobernado por la ultraderechista Aliança Catalana está pendiente de aprobar los Presupuestos y la alcaldesa, Sílvia Orriols, ya ha avanzado que, al estar falta de apoyos, podría desbloquear las cuentas vinculándolas a una cuestión de confianza. El año pasado ya usó la misma fórmula. Se trata de un mecanismo excepcional que da por aprobados automáticamente los presupuestos si del pleno municipal no surge ningún candidato capaz de reunir los votos necesarios para ser investido alcalde. Aquella jugada estuvo a punto de salirle cara a Sílvia Orriols, que gobierna con 6 de los 17 concejales que tiene el pleno. La oposición llegó a cerrar un acuerdo para consensuar un tripartito de Junts, PSC y ERC, con el apoyo externo de la CUP. La maniobra hubiera echado a Orriols de la alcaldía, con medio mandato por delante. A última hora, Junts se desmarcó del acuerdo alegando que la estrategia podía victimizar a Orriols ante la ciudadanía y reforzarla políticamente para ponerle en bandeja un triunfo por amplia mayoría en las municipales del 2027.

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