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Las defensas de Ábalos y Koldo señalan a Aldama

La primera jornada del juicio del ‘caso mascarillas’ deja contradicciones entre testigos clave y un extraño giro de guion: el abogado del exministro insinúa que la supuesta expareja de Ábalos se dedicaba a la prostitución

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Las declaraciones del hijo de Ábalos y el hermano de Koldo en el juicio
El empresario Víctor de Aldama a su salida del Tribunal Supremo, este martes. Foto: Eduardo Parra (Europa Press) | Vídeo: EPV

La primera sesión del juicio en el Tribunal Supremo a José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama estaba llamada a favorecer la tesis de las defensas, con las declaraciones del hijo y la expareja del exministro y del hermano del antiguo asesor ministerial. Pero, tras más de siete horas de testimonios en torno a la supuesta trama corrupta surgida alrededor del Ministerio de Transportes en la etapa de Ábalos, la jornada ha acabado dejando algunas contradicciones entre testigos clave y un extraño giro de guion: el abogado del exministro ha insinuado que la supuesta expareja de Ábalos, Jessica Rodríguez, se dedicaba realmente a la prostitución y que era Aldama quien sufragaba sus gastos. La mujer lo ha negado, pero esa intervención del abogado del exministro, Marino Turiel, unida a algunas de las protagonizadas por la letrada de Koldo García, Leticia de la Hoz, siembra dudas sobre con qué estrategia de defensa llegan al juicio el exdirigente socialista y su antiguo asesor, que hasta ahora han rechazado cualquier vínculo económico con el empresario clave de la trama.

Las discrepancias de Ábalos y Koldo García con Aldama, que se han ido agrandando a lo largo de la causa desde que el empresario decidió colaborar con la justicia y confesar su participación en la red corrupta, han marcado la primera sesión del juicio. Y no solo se han hecho evidentes en la primera fila del estrado donde se han sentado los tres abogados, sino también en la última, en la que el tribunal ha accedido a que se sitúen los acusados. Esta concesión, que ya se ha hecho habitual en los juicios que se celebran en el Supremo, les ha permitido eludir su imagen sentados en el banquillo, donde solo se les va a obligar a situarse cuando llegue el momento de sus interrogatorios.

No obstante, esta puesta en escena no ha evitado que se haga visible que Ábalos y Koldo García afrontan este juicio en prisión provisional. El exdirigente socialista y quien según los investigadores era su “alter ego”, han asistido a la vista sentados el uno al lado de otro. Ábalos con americana, camisa y gesto serio; García, con cazadora, tapándose a ratos la cara y, durante las primeras horas, sin levantar la vista del suelo, aunque ha ido relajando el gesto a medida que avanzaba la sesión. Ambos estaban custodiados por dos agentes de la Policía Nacional, que no se han separado de ellos durante toda la jornada, y ninguno de los dos le ha dirigido la palabra a Aldama, que ha entrado a la sala hablando con su abogado, ha pasado parte de la sesión mirando su teléfono móvil y ha charlado en los recesos con periodistas y otros asistentes a la vista.

Esta diferencia entre las situaciones que viven desde hace meses unos y otros es fruto de la decisión de Aldama de autoinculparse y aportar información a la Guardia Civil y la Fiscalía, que se ha saldado hasta ahora muy a su favor. No solo es el único de los tres acusados que está en libertad, sino que además afronta una petición de pena de siete años, muy inferior a los 24 años que la Fiscalía Anticorrupción reclama para Ábalos o los 19 años y medio que pide para su antiguo asesor. Esta circunstancia ha hecho que el exministro y su asesor hayan ido uniendo cada vez más sus estrategias de defensa hasta conformar un tándem jurídico con el convencimiento de que si cae uno, cae el otro. La novedad, por lo que se ha visto este martes, es que han decidido dirigir sus pedaladas a torpedear la defensa del empresario, aunque eso suponga, implícitamente, aceptar que este sufragaba favores a Ábalos.

El nuevo camino que parecen explorar las defensas ha aflorado, sobre todo, durante el interrogatorio a Jessica Rodríguez, a quien Ábalos hasta ahora ha presentado como su expareja, razón por la cual, supuestamente, se hizo cargo del pago del alquiler de su piso y ayudó a buscar trabajo en Ineco y Tragsatec, dos empresas públicas dependientes de Transportes. Pero cuando Jessica llevaba ya más de dos horas declarando y había admitido que cobró de esas sociedades pero nunca hizo trabajo alguno y que Ábalos era consciente de ello, el abogado del exministro, Marino Turiel, se ha lanzado a cuestionar el testimonio de la mujer y la coartada de su propio cliente: “¿Usted es una captación que propicia Aldama para Ábalos? ¿Es cierto que usted se dedica a la prostitución?”.

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Expareja de Ábalos niega ser prostituta: "Soy dentista y estoy colegiada"
La expareja de Ábalos Jessica Rodríguez, a su salida del Tribunal Supremo, este martes. Foto: Jaime Villanueva | Vídeo: EPV

Paradójicamente, quien ha protestado ante la pregunta del abogado del principal acusado ha sido el letrado de la acusación popular, dirigida por el Partido Popular. Turiel ha intentado reformular la pregunta tirando de eufemismos: “¿Su profesión tiene que ver con la prestación económica por el sexo? Es que no sé cómo explicarlo”, ha admitido. “No. Soy dentista y estoy colegiada”, ha defendido Jessica, que ha asegurado que cuando conoció a Ábalos en octubre de 2019 ella estaba estudiando Odontología en la Universidad Complutense y era “azafata de imagen”.

Para saber a ciencia cierta si el desencuentro entre el abogado de Ábalos y la expareja de este se debe a un cambio en la estrategia de defensa habrá que esperar a la última semana de abril, cuando el tribunal ha fijado las declaraciones de los tres acusados. Pero las intervenciones de los abogados del exministro y de su antiguo asesor en la primera sesión del juicio apuntan a que ambos pretenden descargar en el empresario el papel de ideólogo y autor material de los hechos que centran la investigación. Como mal menor para sus defensas, Aldama hacía y Ábalos y Koldo García le dejaban hacer.

Tras la inesperada pregunta sobre si se dedicaba a la prostitución, el abogado de Ábalos ha vuelto a poner en un brete a la expareja de su cliente al interrogarla sobre quién pagaba realmente el piso que ocupó durante un año y medio en la Plaza de España de Madrid. Jessica había sostenido durante su declaración que, aunque no sabía quién abonaba la mensualidad, ella daba por hecho que la pagaba el exministro porque fue él quien le insistió en que dejara de compartir casa con amigas y se buscara una vivienda para ella sola donde la pareja pudiera verse con más comodidad. “¿Cómo explica usted que una vez terminada su relación con Ábalos otra persona, que además es socio de Aldama, siga pagando las rentas?”, le ha preguntado el abogado, abonando así una de las tesis clave de la acusación: que la casa de Jessica nunca la sufragó Ábalos sino el entorno de Aldama, como contraprestación a los contratos y otras gestiones que forzó el exdirigente socialista a favor los empresarios.

Antes de llegar a ese momento del interrogatorio, Jessica Rodríguez ya había admitido que cobró durante dos años en Ineco aunque nunca realizó ningún trabajo para esta empresa. “¿Conocía Ábalos que usted no iba a trabajar a Ineco?”, ha preguntado el jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón. “Sí, yo comentaba todas las cosas que me pasaban al señor Ábalos”, ha asegurado Rodríguez. Sus detalles sobre el tiempo que estuvo contratada en esta empresa han entrado en contradicción con los ofrecidos unas horas antes por Joseba García, hermano de Koldo, quien también trabajó en esta compañía pública. Mientras la mujer ha asegurado que, nada más llegar a Ineco, le dijeron que su cometido era ser auxiliar administrativa de Joseba y que fue este quien le dijo que no que se quedara en casa y que si la necesitaba le llamaría, Joseba ha sostenido que él no era el jefe de Jessica y que solo habló con ella en alguna ocasión como “compañeros de trabajo”.

Antes que Jessica y Joseba, la ronda de declaraciones de testigos la ha abierto Víctor Ábalos, el mayor de los cinco hijos del exministro, que ha negado el papel de “custodio” del dinero de su padre que le han atribuido los investigadores tras detectar que varias transferencias bancarias y entregas en efectivo. “Yo no soy custodio de nadie”, ha asegurado el testigo, que ha explicado que solo ha dado fondos a su progenitor cuando este lo ha necesitado, sobre todo, a después de que se divorciara de su madre. Según ha explicado, tuvo que pedir un préstamo para dejarle al exministro 20.000 euros entre 2022 y 2024, cuando este ya había salido del Gobierno, además de hacerle otros ingresos puntuales para pagar la pensión alimenticia de uno de sus hermanos menores.

El hijo de Ábalos se ha presentado como un consultor internacional especializado en asesorar a empresas que quieran internacionalizar sus servicios en Latinoamérica, sobre todo en Colombia, aunque ha lamentado que, desde que en 2024 se destapó la presunta trama corrupta encabezada por su padre, apenas tiene ingresos. A eso se debe, ha asegurado, que en los últimos meses haya decidido dar entrevistas en algunos medios de comunicación a cambio de dinero. “He sufrido una campaña reputacional brutal, mis ingresos han caído de 100 a 0 y he tenido que hacer intervenciones televisivas para salir adelante y, en lo poco que puedo ayudar a mi padre lo he hecho”.

Ábalos hijo, que nunca ha estado imputado ni en el Supremo ni en la causa que se investiga en la Audiencia Nacional, ha negado también que, en contra de lo que señala los investigadores, usara en algún momento teléfonos encriptados o medios de comunicación seguros para contactar con Koldo García, al que, afirma, solo trataba como asesor de su padre. Los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil identifican la palabra “café” como un término en clave que usaban los acusados para denominar teléfonos y tarjetas desechables que empleaban para blindar sus comunicaciones. Alberto Durán, el abogado de la acusación popular, ha preguntado al testigo por un documento de la UCO que recoge una conversación entre el antiguo asistente ministerial y el hijo del exministro en la que el primero pedía al segundo: “Café, por favor”. Víctor Ábalos ha asegurado que lo que le pedía Koldo García es que le trajera café de sus viajes a Colombia: “Yo no hablo en clave con nadie. Café es café. A Koldo le gusta mucho el café”, ha afirmado.

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