Cómo uso Claude: el agente IA del que todos hablan
La inteligencia artificial dio un salto en diciembre. Un agente llamado Claude está en el centro. Me ayuda en todo: a predecir elecciones, instalar una lavadora o editar esta newsletter


El terremoto lo he sentido entre periodistas, científicos de datos y economistas, pero empezó con los programadores. Andrej Karpathy, quizás el ingeniero de software más influyente del mundo, lo resumió así: “Es difícil comunicar cuánto ha cambiado la programación debido a la IA en los últimos dos meses: no gradualmente y con el tiempo, sino de golpe el pasado diciembre. Básicamente, los agentes de código no funcionaban hasta diciembre y desde entonces sí funcionan”. El propio Karpathy pasó de escribir el 80% de su código a casi nada.
Un agente concreto trajo ese salto: Claude Code.
Voy a contar qué ha pasado y por qué una empresa llamada Anthropic está en el centro de todo estos días. Luego lo práctico: para qué sirve Claude y cómo lo uso yo.
Claude: la promesa del trabajador artificial
¿Qué cambió exactamente? Hasta hace poco, las IA eran conversacionales: les preguntabas algo, te respondían. Eso ha ido evolucionando. Todos los chatbots —ChatGPT, Gemini, Claude— han ganado autonomía en los últimos tres años: buscan en internet, resumen lo que encuentran y “razonan” paso a paso. Los modelos de 2022 eran parlanchines; los de 2026 hacen cosas. Esto se nota en las versiones gratuitas, pero sobre todo en los agentes de pago: pueden abrir archivos, escribir código, ejecutarlo y corregirlo si falla.
Todo esto lo ha empujado Claude Code, el agente de Anthropic para codificar. Los programadores pasaron de usar la IA como un autocompletador potente (les escribía párrafos de código) a tener trabajadores autónomos: les pasas instrucciones, actúan durante minutos y te devuelven varios archivos, miles de líneas de código, webs que funcionan y cálculos hechos. Los agentes tienen libertad para trabajar en bucles de prueba y error, que es la forma de resolver problemas. Escriben para sí mismos: «mi intento no funcionó; me equivoqué de archivo. Voy a leer de nuevo el directorio». Hacen otro intento, juzgan sus resultados, rectifican. No son perfectos; se equivocan y necesitan supervisión. Pero trabajan sin tu ayuda. El salto resultó evidente para todos los que programamos.
También fue evidente en las cuentas de Anthropic. Su CEO Dario Amodei describe su crecimiento como bizarro: “En 2023, fue de cero a 100 millones. En 2024, de 100 millones a mil millones. En 2025, de 1.000 a 10.000 millones”. Para marzo de 2026, Anthropic parece haber alcanzado los 19.000 millones de dólares de ingresos anualizados. Según un análisis de Epoch AI, Anthropic podría superar los ingresos de OpenAI, los creadores de ChatGPT.
El mercado cuenta una historia parecida. Según Menlo Ventures, Anthropic ha pasado entre 2023 y 2025 del 12% al 40% de cuota de uso empresarial de IA. En tareas de programación, Claude domina con un 54% del mercado.
¿Para qué sirve Claude?
Claude ofrece tres modos: Chat, Code y Cowork. El primero es la conversación: preguntas, respuestas, análisis de documentos. Code es el agente para programar. Cowork es el más nuevo: una variante de Code para tareas de todo tipo, un agente que maneja archivos, escribe en Excel, navega por internet y ejecuta tareas. Chat es gratuito; Code y Cowork requieren suscripción (unos 18 euros al mes).
Llevo usando Claude desde hace 18 meses. Hace un año que es mi IA de referencia. Aquí van algunos ejemplos de uso.
🏠 Uso Cowork en mi casa. Un ejemplo: he creado una carpeta para gestionar todos los electrodomésticos (nos acabamos de mudar). Le dije, «tengo una nevera Haier, código no sé qué, tengo este router, esta lavadora y este ventilador de techo». Claude buscó los manuales en internet y los descargó. Ahora le consulto cómo usarlos: «Claude, ¿cómo configuro el wifi del aire acondicionado? ¿La secadora tiene un programa para sábanas?».
🧠 Lo uso para entender cosas. Le pregunto cómo funciona la arquitectura transformer o qué sabemos sobre la inteligencia de los futbolistas de élite. No es Google: es una conversación donde puedes decir «no he entendido esto» o «me recuerda a una red metabólica», y entonces se adapta a tu conocimiento. Además, puedo decirle «mándame tres papers para seguir tirando del hilo».
📄 Elimina burocracia. He creado una skill que automatiza mis facturas. Las skills son instrucciones que Claude memoriza para resolver tareas recurrentes. Le digo: «prepara la factura de este correo». Entonces Claude lee los datos del mensaje —nombre, CIF, concepto, importe—, coge una plantilla que ya preparó, y genera la factura correspondiente en PDF. Yo la miro y la envío.
📊 Me ayuda con la predicción electoral. El código central lo he escrito a lo largo de 10 años. Pero Claude lo entiende y lo puede adaptar mejor que yo. Me ayudó a preparar los modelos de Aragón y Castilla y León, que necesitaban ajustes pequeños pero delicados. También revisa: le pasé mi texto y comprobó todos los números, uno por uno, contrastando con otras fuentes y haciendo sus cálculos. Como editor cuantitativo, es sobrehumano.
🔍 Claude programó nuestro explorador visual del 23F. Lo conté en otro boletín: esta historia web solo existe gracias al uso de IA. No pongo más ejemplos… porque tengo competencia.
📬 Esta newsletter la mejoró Cowork. Tengo una tarea programada que cada jueves revisa mis fuentes — libros, artículos subrayados, podcasts — y me recuerda ideas (mías) que os puedan interesar. Claude buscó los datos de los gráficos de arriba, localizó las citas de Karpathy y Amodei, y editó este texto. Me convenció de que tres párrafos decían lo mismo. Os ahorró 200 palabras.
No soy el único usando Claude. Se usa en la NASA y en la guerra de Irán. También está detrás de una explosión de webs creadas por personas inquietas y armadas de datos: para elegir carrera, ayudar con la renta, consultar trenes, escoger nombres o vigilar la contratación pública. Son desarrollos que habrían costado días o semanas de trabajo, y que sin la ayuda de una IA seguramente no existirían.
La propia Anthropic parece beneficiarse. En diciembre dijeron que Claude escribía entre el 70% y el 90% de su código. El jefe de Code lleva meses sin escribir ni una línea: “ni siquiera hago pequeñas ediciones a mano”, asegura. En 52 días, Anthropic ha lanzado 74 actualizaciones, como si una IA estuviese construyendo la IA.
El futuro de Claude y tu trabajo
Claude puede ayudar a cualquiera que use un ordenador. Y es un buen momento para empezar. Pero es importante no esperar magia: los agentes no leen tu mente, necesitas darles buenas instrucciones, ser realista con su capacidad, conocer sus debilidades y supervisarlos. Es parecido a delegar en una persona: lo haces con cuidado.
Aquí veo una pista sobre el futuro. En una entrevista reciente, Jensen Huang distingue entre las tareas de tu trabajo y el propósito de tu trabajo. Las primeras pueden desaparecer. Pero, ¿cuál es el propósito de un ingeniero de software? No es escribir código. Eso es la tarea. Su propósito es crear aplicaciones útiles. Dice Jensen que la definición de programar “hoy es simplemente especificar”. Cree que vamos a un mundo con más programadores, no con menos. ¿Cuántas personas pueden describir una especificación para que su ordenador construya lo que quieren? Su respuesta: “Creo que acabamos de saltar de 30 millones de programadores a más de 1.000 millones”.
El programador sigue al mando cuando decide qué problema resolver, qué funciones quiere ofrecer o cómo debe ser una interfaz exitosa. Es su creatividad la que piensa algo nuevo que seguramente no funcione… o quizás sí. Y no es solo programación. ¿Cuál es el propósito de un periodista? ¿Y el de un analista? Es tu criterio el que distingue un buen análisis de uno mediocre, una buena historia de un resumen plano. Y eres tú el que tiene que responder algo delicado: ¿cómo sé que esto está bien? De momento, ese trabajo es tuyo y no de Claude.
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