Ir al contenido
_
_
_
_

Murcia abre al público un ‘hospital’ de películas para recuperar su patrimonio cinematográfico

La Filmoteca Francisco Rabal inaugura un laboratorio de restauración fílmica visitable para ofrecer una experiencia integral del cine, desde su creación a su proyección

Miguel García, jefe de Restauración y Conservación de la Filmoteca Regional Francisco Rabal.ALFONSO DURAN

La Filmoteca de la Región de Murcia Francisco Rabal ha iniciado este 2026, sumando a su labor de difusión y conservación del patrimonio cinematográfico, la de restauración del mismo. Su nuevo laboratorio de tratamiento de películas permite llevar a cabo todo el proceso de recuperación de los antiguos rollos de celuloide con la particularidad de que las instalaciones son visitables y están abiertas al público, con el objetivo de mostrar a las generaciones más jóvenes la dimensión material del cine que se está perdiendo en la era digital.

“Me gusta decir que este laboratorio es como un hospital en el que curamos películas. En la mayoría de los casos, cada una de esas películas es única, como con las personas, no hay más copias, por lo que la responsabilidad es grande. Ahora, además, dejamos abierta la puerta del quirófano para quien quiera asomarse”, explica Miguel García. Su cargo oficial es jefe de restauración y conservación de la filmoteca; en la práctica, es el alma de esta institución, a la que lleva ligado desde su apertura en 2004, y en la que ejerce de técnico, proyeccionista, historiador, museógrafo e investigador, por enumerar solo algunas de sus funciones.

Doctor en Patrimonio Cinematográfico por la Universidad de Murcia e investigador de Arqueología Cinematográfica, García lleva más de 45 años manipulando películas analógicas. El sistema de uniones adhesivas con identificación visual para facilitar el montaje y reparación de las películas de 35 milímetros que se utiliza actualmente en las cabinas de proyección y laboratorios de todo el mundo es una patente suya. Pero sus ojos aún brillan de ilusión cuando acaricia la bobina con la que ha estrenado el nuevo laboratorio de restauración de la filmoteca, un rollo grabado en 35 milímetros en el año 1925 con motivo de una visita al rey Alfonso XIII y su hijo a la Estación Sericícola de Murcia. “La industria de la seda era una de las principales fuentes de la economía murciana de la época, y ese centro contaba con una cámara profesional a la que se debe buena parte de la producción cinematográfica en la Región de Murcia de principios del siglo XX”, señala Ángel Cruz, director de la Filmoteca. De hecho, en el nuevo laboratorio se están restaurando también en paralelo otras dos películas de los años 1926 y 1927, “seguramente grabadas con la misma cámara”, explica.

No son las primeras cintas que Miguel García restaura en el centro murciano, pero sí serán las primeras en las que todo el procedimiento se lleve a cabo con medios propios, sin tener que depender de laboratorios externos. El proceso, explica el experto, es completamente artesano: el primer paso es descontaminar de hongos y bacterias el negativo, fotograma a fotograma, con bastoncillos de algodón empapados en químicos. Con focos potentes y lupas para no perder detalle. Y con paciencia, mucha paciencia. Este proceso de limpieza, que García ya llevaba a cabo en la filmoteca regional antes de que existiera el actual laboratorio, le ocupó un total de 10 años para poner a punto los 16.000 fotogramas de la cinta Míster Yo en la Vega Murciana, una grabación de 1929 de José Gallego, que se reestrenó en 2024 con motivo del 20 aniversario de la institución. “Tampoco me dedicaba el día entero a eso”, le resta importancia el técnico, entre risas.

Con las nuevas instalaciones, podrá además llevar a cabo procesos como la hidratación para dar flexibilidad al material plástico de los negativos, o la eliminación de curvaturas y deformidades en el mismo, entre otros. La inversión de la Consejería murciana de Cultura ha sido de 35.000 euros, pero para el director Ángel Cruz, el retorno es inmediato y evidente, no solo en las tareas de conservación, sino en la difusión de las mismas.

“Hay una generación de jóvenes que ni siquiera ha visto un DVD, no digamos ya este tipo de bobinas. Poder ver una película analógica de cerca, cómo se manipula, incluso poder tocarla. Y después, poder verla proyectada, es una experiencia integral del cine”, apunta. La consejera de Cultura, Carmen María Conesa, se reafirma también en la decisión de haber abierto al público el laboratorio, que se puede ver a través de una amplia cristalera en los pasillos de la Filmoteca, e incluso entrar a la sala cuando García está trabajando. “Queremos que se pueda ver y tocar el cine, lo que hay detrás de su magia, y que es una experiencia mucho más grande e interesante que abrir una aplicación en el móvil y hacer scroll deslizando el dedo. Queremos que la labor que se realiza en este laboratorio se vea, dar una dimensión material al cine que en la era digital se está perdiendo y que es desconocida para las nuevas generaciones. Queremos que los jóvenes toquen y huelan el cine”, explica.

Para ello, además de este laboratorio abierto al público, la Filmoteca ha instalado en sus dependencias ocho proyectores de distintos formatos, incluido uno de 70 milímetros, de los menos conocidos por el alto coste de ese tipo de película, además de rollos de distintas clases, cámaras históricas y todo tipo de material, casi todo, cedido por el propio proyeccionista.

En la programación permanente de la Filmoteca hay también un ciclo, La memoria filmada, en el que se proyectan este tipo de películas de comienzos del siglo XX, producidas y rodadas en la comunidad autónoma, y proyectadas directamente desde el formato original, algo que en Murcia solo es posible ver en esta institución, ya que ninguna sala comercial conserva proyectores de 35 milímetros.

En su archivo, la filmoteca murciana atesora unas 1.500 grabaciones realizadas en la comunidad autónoma, muchas de ellas, trabajos amateur cedidos por particulares o encontrados en anticuarios, iglesias, colegios, mercadillos y mudanzas, donde García pasa buena parte de su tiempo a la búsqueda de material audiovisual. Tiene, explica, dos espinas clavadas: dos cintas que no ha logrado encontrar y de cuya existencia tiene constancia por la documentación histórica y de hemeroteca. Se trata de la grabación del acto de coronación de la Virgen de la Fuensanta, patrona de Murcia, en 1927, y de La jaca lucera, considerada la primera película de ficción de producción íntegramente murciana, rodada en 1926 por Luis Baleriola. Sobre todo en el caso de esta última, García cree que es posible que no queden copias, puesto que los propios empresarios, cuando llegó el cine sonoro, reutilizaron muchas cintas de cine mudo, troceándolas y usando parte de los negativos para hacer cortes y empalmes. Aun así, no pierde la esperanza en que la magia del cine le brinde un final de película en el que logra su reto de dar con ella.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_