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La crisis de Venezuela reaviva en el Congreso el enfrentamiento entre el Gobierno y el PP

Los populares acusan a Albares de “postrarse ante la torturadora” Delcy Rodríguez y el ministro le recuerda que Trump la ha puesto al frente del país

El Congreso ha interrumpido este jueves sus vacaciones parlamentarias para celebrar un pleno extraordinario sobre Venezuela, pero, lejos de buscar un mínimo consenso, la crisis del país caribeño ha vuelto a convertirse en arma arrojadiza de la refriega política. El hemiciclo se ha dividido entre una derecha, PP y Vox, que aplaude sin ambages la intervención que culminó con la captura del mandatario de facto, Nicolás Maduro, y el resto de los grupos, que condenan la vulneración del derecho internacional, aunque la mayoría denunciara también el carácter dictatorial del régimen chavista.

“Venezuela no es un hecho aislado”, su objetivo es “cambiar el orden internacional”, ha advertido el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. “Todo está conectado”, ha subrayado, desde la operación militar de EE UU en el país sudamericano el 3 de enero, hasta las “inaceptables presiones” a Groenlandia, las guerras de Ucrania, el genocidio de Gaza o la amenaza de intervención militar en Irán. “Estamos en un parteaguas de la historia”, ha subrayado. “Están cambiando las coordenadas políticas y estratégicas”.

El Grupo Popular no ha hecho el menor amago de entrar en ese debate. Ha elegido como representante a una de sus voces más incisivas contra el Gobierno, Cayetana Álvarez de Toledo, quien ha subrayado que Washington “no ha secuestrado a un presidente legítimo, sino que ha puesto fin a la impunidad de un criminal”, obviando las dudas jurídicas sobre la legalidad de la operación militar expresadas por dirigentes de su propio partido, como Cuca Gamarra.

La diputada ha reprochado al ministro que critique el ataque estadounidense, pero, “a la vez, se arrogue sus efectos”; en alusión a la liberación de ocho españoles presos en las cárceles venezolanas. Y ha reconocido que, como le reprocha el Gobierno, el PP plantea la discusión sobre Venezuela como un asunto de política interna. “Sí, lo hacemos, porque no hay fronteras morales”, ha dicho, “y también porque el mismo [José Luis Rodríguez] Zapatero que inició la demolición de la Transición española hoy intenta impedir la transición real en Venezuela; y el mismo [Pedro] Sánchez que blanquea la dictadura chavista trabaja para vaciar la democracia española”.

Frente a la voluntad de que la UE levante el veto a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, adelantada por Albares en entrevista con EL PAÍS, la portavoz popular ha subrayado que esta “no es una moderada, sino la cara b de Maduro”. Tras asegurar que “el Gobierno quiere salvarla para salvarse a sí mismo”, ha dicho que su partido luchará para que Europa no la saque de la lista de sancionados. “No lo vamos a permitir”, ha proclamado. Cuando ha regresado a su escaño, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, la ha saludado con dos besos, mientras desde la bancada del PP se le dedicaba una larga ovación, que luego se ha dirigido a los exiliados venezolanos que seguían el debate desde la tribuna de invitados.

Albares ha recordado a Álvarez de Toledo que “a Delcy Rodríguez no la ha puesto [al frente de Venezuela] el Gobierno de España, sino el presidente de Estados Unidos”, quien este miércoles la definió como una “persona fantástica” y se mostró dispuesto “a trabajar con ella en el largo plazo”. Gabriel Rufián, de ERC, fue más allá al descalificar la posición de la diputada popular. “Ha dicho que no van a permitir que Delcy Rodríguez sea la presidenta de Venezuela. ¿Qué van a hacer? ¿Qué van a hacer?“, ha repetir entre risas antes de preguntarse si los elogios de la diputada del PP a la Premio Nobel María Corina Machado se dirigían al Gobierno español o a Trump, que la ha ninguneado.

El debate ha alcanzado momentos de gran tensión. El ministro ha tachado de “vergonzoso” el discurso de la portavoz del PP, un partido al que ha reprochado que desprecie y utilice a los venezolanos “sin ningún tapujo”, tras recordar que ha sido el Gobierno de Sánchez y no el de Rajoy el que ha dado refugio en España a quienes huían del régimen chavista. “No quieren exportar unidad a Venezuela, sino importar la división y la polarización de Venezuela a España”; ha reprochado a Álvarez de Toledo, mientras esta le acusaba de volver a “postrarse ante una torturadora”, en alusión a Delcy Rodríguez.

Albares ha situado al PP “fuera del derecho internacional y de la Carta de Naciones Unidas”, por no condenar el ataque a Venezuela, y le ha emplazado sin éxito a responder si Washington ha vulnerado el derecho internacional; aunque él mismo ha evitado calificar de “secuestro” la captura de Maduro, como le han pedido sus aliados. Álvarez de Toledo ha insistido en que Trump sacó de Venezuela a un usurpador del poder, en alusión a Maduro, mientras que el Gobierno español participó en una “maniobra sórdida” para “extraer al presidente legítimo”, en referencia al candidato de la oposición Edmundo González Urrutia, exiliado en Madrid, con quien este jueves se ha reunido Feijóo.

El choque entre Albares y Álvarez de Toledo ha dejado en segundo plano a los demás grupos. Pepa Millán, de Vox, ha acusado a Pedro Sánchez de “querer convertir a España en la Venezuela de Europa” y ha recordado al PP que Mariano Rajo, cuando presidía el Gobierno, avaló la mediación de Zapatero en Caracas. Agustín Santos, de Sumar, ha denunciado la conversión de Venezuela en un “protectorado” de Washington y ha pedido “la liberación de todos los presos político, incluido Maduro”, recluido en una prisión norteamericana. Ione Belarra, de Podemos, ha pedido “cerrar las bases de Estados Unidos en suelo español”; mientras que Marta Madrenas, de Junts, ha denunciado la debilidad de organizaciones internacionales como Naciones Unidas y Jon Iñarritu, de Bildu, la falta de respuesta de Europa a la Administración de Trump.

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Sobre la firma

Miguel González
Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.
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