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Barómetro 40db.
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

La trampa de la sanidad pública

En solo tres años, las posiciones han evolucionado de forma significativa hacia posturas menos favorables en defensa del sistema público

El modelo sanitario que la mayoría de la población prefiere para el futuro es el de una sanidad pública reforzada, muy por encima de un sistema mixto público-privado o un mayor protagonismo del sector privado. Así, una mayoría considera que los recursos actualmente destinados a la sanidad pública son insuficientes para garantizar su correcto funcionamiento. En este sentido, son más las personas dispuestas a pagar más impuestos para mejorar el sistema que aquellas que optarían por reducir la carga fiscal, incluso si ello supusiera un deterioro de la calidad asistencial.

Sin embargo, en apenas tres años, las posiciones de la ciudadanía han evolucionado de forma significativa hacia posturas menos favorables a la defensa de la sanidad pública. Si esta tendencia no se revierte, en un plazo relativamente corto —quizá de uno o dos años— podría dejar de existir una mayoría dispuesta a asumir un mayor esfuerzo fiscal para mejorar el sistema. Este dato podría interpretarse como el inicio de un abandono de convicciones socialdemócratas profundamente arraigadas en la sociedad española desde hace décadas.

¿Qué factores debilitan la defensa del modelo público de salud? Según la encuesta de 40dB., el apoyo a su fortalecimiento es menor en la Comunidad de Madrid, entre votantes de derecha y extrema derecha, entre menores de 65 años y entre las clases sociales más acomodadas. Aun así, incluso en estos grupos, el respaldo al modelo público sigue siendo mayoritario. La condición que realmente menoscaba la defensa del sistema público es no utilizarlo. Mientras que entre quienes han usado el sistema público en el último año el apoyo a su fortalecimiento se aproxima al 80%, entre los usuarios habituales de la sanidad privada cae por debajo del 50%.

Además, el número de usuarios de la sanidad privada ha aumentado en los últimos tres años, en detrimento de la sanidad pública, cuyo uso ha descendido en torno a cinco puntos. Aunque la ciudadanía reconoce a las empresas privadas una mayor capacidad innovadora, también considera que están menos preparadas que el sistema público para afrontar problemas graves o complejos y que tienden a anteponer los beneficios económicos a la salud de los pacientes.

Con todo, la experiencia de los usuarios de la sanidad privada es notablemente más positiva que la de quienes utilizan la red pública, no por una mayor competencia del personal sanitario, sino por factores como los tiempos de espera para obtener una cita. La percepción dominante es que la sanidad pública está saturada, y esta saturación impulsa la elección del sistema privado frente al público.

En suma, la sanidad pública está atrapada en un círculo vicioso: su menor uso debilita la defensa social del sistema, lo que reduce el apoyo ciudadano a una mayor contribución fiscal; esta falta de respaldo se traduce en una disminución de recursos, que alimenta la percepción de saturación y empuja a la ciudadanía hacia la sanidad privada, reduciendo aún más el uso de la red pública. En este contexto, resulta comprensible el pesimismo ciudadano ante la expectativa de un sistema sanitario peor para las generaciones futuras.

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