De Alemania a Kenia: los desplazados por el cambio climático, en imágenes
Los fotógrafos suizos Mathias Braschler y Monika Fischer viajan a 12 países para retratar a los migrantes y escuchar sus desgarradoras historias
Un ciclón destruyó el hogar de Rina Khatun (31 años) en Bangladés y mató a sus animales. Junto a su hija Faiza (5) intenta reconstruir su vida. Mathias Braschler y Monika Fischer
Los efectos del cambio climático se han convertido en una de las principales causas de la migración y los desplazamientos en todo el mundo. Y su impacto sigue creciendo cada año. Se calcula que en la última década, más de 1.700 millones de personas se han visto afectadas por desastres relacionados con el clima. En 2023 fueron 20,3 millones. Las cifras son enormes y afectan a todo el planeta, aunque su impacto resulta más grave en las comunidades más vulnerables. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que hasta 2030 unos 700 millones de personas podrían verse desplazados solo en el continente africano por culpa de la escasez de agua.
Con este proyecto fotográfico, que titulamos Desplazados, nos propusimos documentar el rostro humano del desplazamiento climático. Con el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas, viajamos durante dos años a 12 países de los cinco continentes y conocimos a personas cuyas vidas se han visto profundamente afectadas por el cambio climático: desde una pareja que perdió su hogar en los incendios de Los Ángeles de 2025 hasta miembros de la tribu turkana de Kenia, obligados a abandonar siglos de tradición nómada debido a las sequías. Aunque sus circunstancias son muy diversas, el relato de todos ellos resulta desgarrador.
Si bien el desplazamiento humano en respuesta a los cambios ambientales no es nuevo, la creciente intensidad y frecuencia de los fenómenos está obligando a más comunidades a abandonar sus hogares, a menudo de forma repentina y con escaso apoyo. Algunas se ven forzadas a dejar sus hogares por fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones, huracanes, incendios forestales y olas de calor. Otras sufren el desarraigo por cambios más lentos pero igualmente devastadores: el aumento del nivel del mar, la desertificación, las sequías prolongadas y la degradación del suelo, que privan del acceso al agua, los alimentos y las tierras fértiles. En ciertas regiones, la disminución de los recursos también multiplica las tensiones, alimentando conflictos y provocando nuevos desplazamientos.
Las personas desplazadas por el cambio climático no están legalmente reconocidas como refugiados según el derecho internacional; sin embargo, la migración climática es una realidad creciente. Se trata de una crisis compleja, entrelazada con la pobreza, el mal gobierno y la desigualdad, que exige una acción global coordinada y soluciones a corto y largo plazo.
El cambio climático no es solo un desafío ambiental, es también una cuestión humanitaria que está transformando dónde y cómo las personas pueden vivir en todo el planeta.
Guatemala
Tras un deslizamiento de tierra que azotó su aldea, María González Díaz (38 años) huyó con sus hijas, María Eulalia (19) y Adelaida (10), a la ciudad de Nebaj. “No había comida en mi aldea”, recuerda. “Aquí, al menos mis hijos pueden comer”. El cambio climático ha hecho que las lluvias sean cada vez más impredecibles en Guatemala. Sequías, inundaciones y pérdidas de cosechas han provocado escasez de alimentos y el desplazamiento de la población rural.
Mathias Braschler y Monika Fischer
Senegal
Saint-Louis. Doudou Sy (26 años) y Khadim Wade (26) tuvieron que trasladarse a un campamento en Diougop, 10 kilómetros tierra adentro debido al aumento del nivel del mar y la erosión de la costa.
Mathias Braschler y Monika FischerSaint-Louis. El aumento del nivel del mar está erosionando la costa y las inundaciones obligan a las familias a abandonar sus hogares. ancestrales y reubicarse en zonas más alejadas. Muchos son pescadores y su existencia y medios de vida se ven afectados.Mathias Braschler y Monika FischerSaint-Louis. N’Deye Khoudia Ka (31 años), tuvo que abandonar su casa e intalarse en el campamento de Diougop, 10 kilómetros hacia el interior.Mathias Braschler y Monika Fischer
Alemania
Valle del Ahr, en Renania-Palatinado, donde unas devastadoras inundaciones se cobraron la vida de más de 200 personas en julio de 2021. 134 de ellas en el propio valle. Al menos 17.000 residentes perdieron sus hogares.Mathias Braschler y Monika FischerEl profesor Walter Krahe (69 años) perdió su casa en las devastadoras inundaciones de julio de 2021 en el valle del Ahr, en Renania-Palatinado. La tragedia se cobró la vida de más de 200 personas en la región, 134 de ellas en el propio valle. Al menos 17.000 residentes perdieron sus hogares o sufrieron daños graves. “Tenemos un problema con el clima. No es por pintar un panorama negro, pero cada día, cada mes, cada año que tardamos en tomar medidas, nos deslizamos más hacia la incontrolabilidad”, advierte Krahe.
Mathias Braschler y Monika Fischer
Suiza
En agosto de 2024, en el pueblo de Brienz, en Berna, cayeron unos 100 milímetros de lluvia en menos de una hora y provocó el desbordamiento del río Milibach. La inundación dañó viviendas e infraestructuras. El veterinario Bruno Lötscher perdió su casa y sigue con la sensación de que todo esto es una pesadilla. Su burra 'Lola' se salvó.
Mathias Braschler y Monika Fischer
Mongolia
En 70 años, las temperaturas han aumentado 2,1 grados en este país. Fenómenos meteorológicos extremos como los inviernos intensos han devastado los rebaños y obligado a muchos pastores a abandonar su vida nómada. Sukhbaatar Gombosuren (49 años) perdió todos sus animales. Ahora vive con su esposa y su hija Myagmar (de un año) en la ciudad de Baruun- Urt, donde intenta construir una nueva vida.
Mathias Braschler y Monika Fischer
Brasil
En 2024 las lluvias torrenciales causaron inundaciones catastróficas en el Estado de Río Grande del Sur.Mathias Braschler y Monika FischerRaquel Fontoura y sus hijos, Kelvin (17), Lourdes Angelina (12) y Kaua (14), perdieron su hogar durante las inundaciones de 2024 en el Estado de Río Grande del Sur. Encontraron refugio temporal en el Centro de Recepción Humanitaria de Porto Alegre. “Perdí toda mi vida. Me siento desesperanzada, y cuando miro a mi familia, no sé qué decirles. No hay ningún lugar al que puedan regresar”, dice.
Mathias Braschler y Monika Fischer
Estados Unidos
Cameron, la ciudad costera del sur de Luisiana, ha sido devastada repetidamente por huracanes. Tras las tormentas Rita (2005), Ike (2008) y, más recientemente, Laura y Delta (2020), muchos residentes han abandonado la zona.Mathias Braschler y Monika FischerCameron, ciudad costera del sur de Luisiana. “Lo único que recuerdo es mirar afuera y ver cosas volando por todas partes”, recuerda Alaysha LaSalle (12 años) de la tormenta que destruyó su casa. Ahora vive en Lake Charles, a unos 40 kilómetros. Mathias Braschler y Monika FischerCameron, ciudad costera del sur de Luisiana. Tressie Smith (53 años) perdió su casa y su restaurante durante los huracanes de 2020.
Mathias Braschler y Monika Fischer
Irak
Irak es el quinto país más vulnerable al cambio climático del mundo, según Naciones Unidas. Las marismas que hay al sur del país, antaño fértiles, se han visto especialmente afectadas por las sequías. Mathias Braschler y Monika FischerRasul, Raad y Karrar Aoufi eran agricultores. Hoy viven en condiciones precarias en asentamientos informales en la ciudad de Basora. Trabajan en la construcción tras haber tenido que abandonar sus tierras por las sequías. “Teníamos animales, había agua y comida. Ahora no queda nada, ni pájaros. Eso fue lo que nos obligó a irnos”, relata Rasul.
Mathias Braschler y Monika Fischer
Filipinas
Balindan (19), padres de Ghia y Prince Jesús, perdieron su hogar durante el tifón Kristine en octubre de 2024. Viven en la isla de Luzón. Los archipiélagos como Filipinas son especialmente vulnerables a eventos climáticos extremos, y Kristine causó graves inundaciones y deslizamientos de tierra. “Habíamos experimentado tifones antes, pero nunca tan graves. El agua llegó hasta nuestro techo. Toda la casa quedó bajo el agua. Perdimos todo”, recuerda Ronalyn.
Mathias Braschler y Monika Fischer
Kenia
Nakwani Etirae (47 años), del pueblo turkana, era un pastor nómada. Tuvo que trasladarse cerca del campo de refugiados de Kakuma tras perder casi todo su ganado por culpa de la sequía. “Tenía más de 600 cabras, 27 burros, vacas y camellos”, cuenta. “Ahora solo tengo 17 cabras y algunas gallinas”. Las sequías cada vez más severas han afectado muchos rebaños al norte de Kenia y han obligado a numerosas familias del pueblo turkana a abandonar su modo de vida tradicional para poder sobrevivir.
Mathias Braschler y Monika Fischer
Estados Unidos
En enero de 2025, los incendios forestales del sur de California arrasaron, entre otros, Pacific Palisades. Las llamas avanzaban feroces impulsadas por vientos secos y altas temperaturas. El incendio quemó decenas de miles de hectáreas, destruyó casi 7.000 estructuras y causó la muerte de 12 personas. Pero los incendios no solo destruyeron edificios, sino también un sentido de seguridad.Mathias Braschler y Monika Fischer Chris Blanchard y Deepa Sreenivasan, padres de gemelos de tres años, perdieron su hogar en el incendio de Pacific Palisades, en el sur de California.
Mathias Braschler y Monika Fischer
Bangladés
Un ciclón destruyó el hogar de Rina Khatun (31 años) y mató a sus animales, el sustento económico de la familia. Junto a su hija Faiza (5), se refugió en el barrio marginal de Notun Bazar, en Khulna, donde intenta reconstruir su vida. Pero no resulta nada fácil. “Aquí no tengo forma de ganar dinero. En el pueblo cultivaba y cuidaba vacas y cabras. Ahora no tengo trabajo, me paso el día sentada con los niños, y eso me hace sentir infeliz”, relata.
Mathias Braschler y Monika Fischer
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