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Cartas al director

El debate electoral

Así se presentaron los candidatos en el debate a cuatro. Tres de ellos —Iglesias, Sánchez y Rivera— con la lección de sus asesores aprendida e incapaces de salirse del guión. Y Rajoy con la intención de revisar su examen al objeto de subir nota. Nada más. Ni vencedores ni vencidos. Ni debate ni proyectos de futuro serios para nuestro país. Solo monólogos, que únicamente dieron paso a algún tic partidista si se tocaban temas sensibles. Lo demás esperable y sabido. El profesor Rajoy solo titubeó con la corrupción, Sánchez fue incapaz de superar el no de Iglesias a su investidura, Albert ha corregido errores y se muestra como un chico bueno y voluntarioso, y Pablo —ya era hora— ha abandonado el tono populista, aunque le sigue costando mostrarse convincente en su programa económico. Llegaban con el objetivo de movilizar al 30% de indecisos, y es probable que a estas horas seamos muchos más. Los que sí movilizaron al espectador fueron los moderadores. Mi voto para ellos. Otra oportunidad perdida.— Luis Alberto Rodríguez Arroyo. Santo Tomás de las Ollas (León).

Escribo este correo para manifestar mi indignación porque el único debate político a cuatro bandas que hemos podido ver y oír (ambos aspectos necesarios), se haya emitido a una hora tan tardía como las 22.00 y que haya durado hasta pasadas las 0.30. Yo me levanto a las 7.00 a fin de cumplir con mis obligaciones laborales.— María José Lara Folgar. A Coruña.

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