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Zapatillas que se fabrican como un Tesla: On robotiza la industria del ‘running’ para plantar cara a Nike y Adidas

La compañía suiza, popular por tener a Roger Federer en su accionariado, patenta un proceso que le permite construir unas deportivas en tres minutos

Una de las líneas de producción, en la que robot va transportando las zapatillas a cada uno de los procesos que componen su fabricación, en una imagen cedida por la empresa.

A las afueras de la ciudad surcoreana de Busán, en lo que parece una nave más en un polígono industrial corriente, se esconde una fábrica de última generación. El exterior no da pistas de lo que sucede dentro. Allí, una treintena de robots mueven sus brazos como si de una fábrica automotriz se tratara, y trabajan sin parar al compás que marca un algoritmo. Pero en ese espacio no se fabrican coches de última generación, ni grandes equipamientos industriales. Lo que producen y transportan son zapatillas de correr.

Tres al minuto, sin apenas intervención humana. Es el proceso de producción que el grupo suizo On, especializado en calzado deportivo y que ha saltado a los titulares en los últimos años por estar participado, entre otros, por Roger Federer, ha bautizado como Lightspray y que ha creado para dar la batalla a los grandes de la industria deportiva. Frente a competidores gigantescos en capacidad productiva como Nike o Adidas, o rivales especializados en el alto rendimiento como Hoka, Under Armour o Asics, On ha decidido diferenciarse a través de la automatización industrial en un producto, la zapatilla de running, que, al menos hasta ahora, necesitaba decenas de procesos y una intervención humana intensiva.

“Nos permite fabricar más rápido, más cerca de los lugares de distribución, ocupando menos espacio, consumiendo menos energía, sin limitaciones por escasez de mano de obra... Los beneficios son increíbles”, explica Caspar Coppetti, uno de los tres fundadores y presidentes de On Holding junto a Olivier Bernhard y David Allemann, en un encuentro con medios organizado por la compañía en la instalación de Busán.

En la misma son 32 robots, comprados a la compañía tecnológica suiza ABB, los que están programados para dar forma a cada zapatilla. No a toda, puesto que la suela ya viene fabricada por proveedores habituales, aunque la intención de On es que esta también se produzca con el mismo método. En síntesis, un brazo robótico traslada un molde con la forma de un pie, que ya tiene integrada esa suela, hacia una máquina que rocía un filamento textil a su alrededor. En concreto, 1,5 kilómetros de filamento por cada zapatilla, según calcula la empresa.

Este, que en su estado natural es sólido, es aplicado a 95 grados de temperatura para darle flexibilidad. No entra en juego otro material: ni cordones, ni lengüetas, ni refuerzos adicionales en puntera y talón. El mismo filamento da forma a todo el conjunto. Una vez conseguido, el robot lleva la zapatilla a otra máquina, que sella los logotipos con tecnología ultravioleta. Y de ahí al único punto de intervención humana, el del control de calidad. La compañía dice que hace en tres pasos lo que antes precisaba de 200. Y que el desarrollo de un producto pasa de 24 meses a dos.

“Aquí podemos hacer miles de pares al día”, dice Coppetti, que no precisa la capacidad productiva exacta que puede alcanzar la instalación ni la inversión que ha llevado su construcción y desarrollo. La elección de Corea del Sur responde a lo avanzado de su industria automatizada, y la intención de On es replicar la fábrica en otras zonas, como Estados Unidos, su principal mercado, o Europa. Eso, dice su fundador, les permitiría ahorrar costes de transporte, aranceles, o dejar de depender de los países de obra de mano barata, como Vietnam, tercer productor mundial de calzado, solo superado por India y China, y predilecto de los grupos de ropa deportiva, incluido On, donde tiene la mayor parte de sus proveedores. “Ahora los trabajadores de estos países prefieren sectores como la automoción o la electrónica. La automatización es el camino a seguir”, resume Coppetti.

El escrutinio del mercado

On cerró el ejercicio 2025 con un crecimiento de ventas de un 30%, alcanzando una cifra récord de 3.014 millones de francos suizos, unos 3.000 millones de euros al cambio actual. En los últimos cinco años ha multiplicado por cuatro su facturación. La marca, que genera el 95% de los ingresos con sus zapatillas de correr, se posiciona en un segmento premium del mercado: su modelo de deportivas más asequible parte de los 140 euros.

Desde 2021, la compañía suiza cotiza en el índice Nasdaq, con una capitalización de 14.000 millones de dólares. Por tanto, responde ante unos accionistas y un mercado que nunca duda en castigar a una empresa si sus innovaciones no tienen los éxitos esperados. De hecho, en la última semana su cotización ha caído cerca de un 10%, al trasladar unas previsiones para 2026 inferiores a las esperadas. Pese a ello, sus fundadores aseguran que pueden permitirse probar y fallar.

“Nuestro posicionamiento es ser la marca más premium. Y eso viene por la innovación, es lo que quieren nuestros seguidores y también los inversores. Y la historia dice que, cuanto más hemos arriesgado, más éxito hemos tenido”, defiende Caspar Coppetti.

Por otra parte, la adopción de un proceso automatizado de producción choca con otro de los planteamientos que defienden sus fundadores, que es un espíritu de “artesanía, con hacer las cosas paso a paso”, como dice otro de ellos, el exatleta Olivier Bernhard. Ante esa posible contradicción, este defiende que “la mentalidad de ser curioso y creativo surge antes de alimentar a las máquinas”. Tras lo que añade: “Antes estábamos limitados porque la zapatilla debía verse de una forma, con unos cordones, un tipo de plantilla, un tipo de suela... Ahora podemos pensar desde cero, y todos pueden tener ideas, visiones o crear”.

Crecimiento en España

On confía en la tecnología Lightspray para elevar sus ventas y ganar cuota en un mercado, el de las zapatillas de correr, cuyo valor se estima en 46.500 millones de dólares, y donde Nike, Adidas, Skechers y New Balance dominan cerca de la mitad del mismo, según Bloomberg.

“El running sigue siendo nuestra esencia”, dice la compañía en su informe anual. “Nos enfocamos en en aumentar nuestra cuota de mercado en esta categoría, incrementando el conocimiento de la marca y profundizando nuestra conexión con las principales comunidades de corredores de todo el mundo”, añade.

Eso incluye España, donde en noviembre abrió su primera tienda propia, en la calle Serrano de Madrid. “Es un mercado donde prácticamente estamos empezando. Incluso en nuestros mercados más fuertes, el conocimiento de la marca On es mucho menor que el de las marcas establecidas. Tenemos potencial y esperamos seguir creciendo muy rápido”, dice Caspar Coppetti.

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