La ola de calor ha disparado más de un 80% las muertes en París
En la capital es donde hay más casos de muertos a los que nadie reclama. "En Lyón o en Marsella ahora no tenemos ningún fallecido en espera de ser reclamado por sus familiares", confirmaban ayer en los depósitos de cadáveres de las otras dos grandes ciudades francesas, por encima del millón de habitantes. En Burdeos (200.000 habitantes), 50 difuntos se encuentran abandonados en el depósito de cadáveres, mientras la responsable regional del servicio, Sophie Gromb, insistía en que "no es fácil" encontrar un medio legal para obligar a las familias a que se hagan cargo de sus familiares fallecidos.
400 cadáveres sin reclamar
Los problemas de logística y técnicas mortuorias son siniestros. Los problemas humanos son dramáticos. Como el de Arthur, 83 años, hoy hospitalizado pero ya fuera de peligro. Él se ocupaba de su hermano Joseph, de 86 años, inválido. La canícula estuvo a punto de costarle la vida a Arthur. Sólo le ha dejado sin memoria. No sabe quién es ni dónde vive. Es incapaz de seguir viviendo de forma autónoma. Joseph espera sin saber nada, sin saber que ahora Arthur no quiere dejar la residencia en la que le preparan la comida.


























































