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Una exposición reivindica en Pamplona las características propias del arte pop en España

Los artistas españoles estuvieron presentes en los orígenes del arte pop. Consolidado por el tiempo, dignificado por la crítica y parte sustancial hoy en día de muchos e importantes museos, la vanguardia de aquel movimiento internacional dejó en nuestro país obras que son ya clásicos de la plástica del siglo XX. Bajo el título ¿Quién dijo no? Imágenes del arte pop en España, el Ayuntamiento de Pamplona presentó ayer una muestra de 41 obras, que repasa el trabajo de algunos de los más destacados creadores españoles en las décadas de los 60 y los 70.

Las obras están realizadas por autores como el Equipo Crónica, el Equipo Realidad, Juan Genovés, Rafael Canogar, Anzo, Rafael Armengol, Artur Heras, Eduardo Sanz o Eugenio Chicano. También están representados los artistas navarros Pedro Osés, Juan José Aquerreta y Xabier Morrás."El pop español mostró en sus obras una firme tendencia a mezclar lo popular y cotidiano con referencias al arte culto, a Velázquez y Picasso sobre todo", explicó el comisario de la muestra, Fernando Francés. "Usó la cultura, considerada como un instrumento de poder, para establecer un realismo crítico de orientación social contra la dictadura de Franco, que le diferenció de la escuela original del pop americano, que carecía de una dimensión crítica", añadió.

La exposición de Pamplona tiene la peculiaridad de aglutinar numerosas obras que siguen perteneciendo a las colecciones privadas de los propios artistas. Cuando fueron concebidas representaron toda una provocación a la dictadura y su comercialización, en muchos casos, era casi imposible, lo que acabó provocando su circulación restringida.

En el Pabellón de Mixtos de la Ciudadela de la capital navarra (Avenida del Ejército s/n) se podrán contemplar hasta mediados de julio obras como una de las célebres meninas de cartón del Equipo Crónica, la titulada La mona de Pascua, junto a algunos de los impactantes trabajos de Canogar en óleo sobre madera, poliéster o fibra de vidrio como los titulados Policía en acción, El castigo o El caído.

La represión policial contra los demócratas españoles se refleja también en los trabajos de Juan Genovés como En el suelo, Distancias, o Cuatro fases en torno a una prohibición, trabajos todos ellos elaborados en los años sesenta y setenta. Pero no sólo hay un acercamiento al realismo crítico.

Autores como Joan Toledo o Eduardo Sanz aportan obras vinculadas al realismo social, la cotidianeidad y los sentimientos y la Escuela de Pamplona -a través de las obras de Osés, Morrás y Aquerreta- demuestra que la pintura testimonial caló bastante hondo en todos los autores.

Si los artistas pop americanos elevaron a categoría de obra artística las imágenes cotidianas de la Coca-Cola o la sopa Campbell, los españoles eligieron entre las que resultaban más cercanas a su entorno. Ejemplos como los cigarrillos Ducados o Bisonte, el Seat 600 y los lápices de colores Alpino, "salen al arte no sólo como símbolo de identidad, sino como un reclamo de lo popular".

Los organizadores de la exposición excluyeron de la selección a los artistas españoles asociados a la corriente pop que desarrollaron su trabajo mientras residían en países extranjeros.

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