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Una ONG califica de crimen de guerra la expulsión de civiles del sur de Líbano

Human Rights Watch (HRW) acaba de denunciar el uso por Israel de "las expulsiones como arma para castigar a la población civil" del sur de Líbano, una región que controla desde hace dos décadas. En su informe titulado Persona non grata: La expulsión de civiles del Líbano ocupado por Israel, esa organización de defensa de los derechos humanos califica tales hechos de "crímenes de guerra". "Las expulsiones y otros traslados forzosos de civiles libaneses de la zona ocupada son sólo uno de los métodos que las autoridades de ocupación utilizan para controlar a la población civil en ese territorio y frustrar [los planes de] las fuerzas que luchan contra la ocupación", asegura el texto hecho público por HRW. Esta organización no gubernamental insiste en que "la expulsión de civiles de sus casas y pueblos en la zona, al igual que los ataques indiscriminados que lanzan ambos lados, no pueden justificarse por las amenazas a la seguridad". Human Rights recuerda que "la ley humanitaria internacional prohíbe de forma categórica los traslados forzosos y las deportaciones, que constituyen incumplimientos graves de las convenciones de Ginebra y como tales son crímenes de guerra".Tras lamentar la escasa atención prestada a estas violaciones, tanto en Israel como en el ámbito internacional, HRW las equipara a otros crímenes que parecen tener mayor eco, como la tortura, la intimidación y la deportación, e insiste en su absoluta prohibición por las leyes internacionales.

Aunque HRW dice desconocer el número total de civiles que han sido expulsados de la zona ocupada a lo largo de los años, habla de "centenares, si no más, de mujeres, niños y hombres libaneses que han sufrido ese destino al menos desde 1985".

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