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Cartas al director

Desconcertante

En el artículo de José Luis Abellán El intelectual de hoy a la luz del 98, publicado en EL PAÍS del 18 de agosto, se relata el origen histórico de la palabra "intelectual" en nuestro país, precisando que la pone en circulación la generación del 98, tomándola del vocablo francés con que se había designado a los contestatarios del affaire Dreyfus capitaneados por Émile Zola.Esta versión sobre el término "intelectual" es bien conocida y goza de general aceptación en España. Tengo, sin embargo, algunas dudas sobre su exactitud, pues, sin adentrarme a evaluar la eventual influencia francesa vía Zola en la introducción de tal vocablo, lo cierto es que ya 30 años antes, en 1869, lo recoge el Diccionario de la Academia en su 11ª edición: "Intelectual. El dedicado al estudio y meditación". Es decir, en una acepción que se ajusta esencialmente a la que hoy día se le da. Lo más curioso, casi diría desconcertante, es que dicho Diccionario señala que es una voz "anticuada".-

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