Un proyecto italianizado
Llega una nueva era al Atlético, la de Arrigo Sacchi. Un nuevo proyecto, como le gusta decir a su dueño, Jesús Gil, esta vez sensiblemente italianizado: el entrenador (Arrigo Sacchi), parte de su grupo de trabajo (Carmigniani, su segundo, y Pincolini, el preparador físico), varios jugadores (Vieri y Torrisi) y otros que proceden de su campeonato (Jugovic y Chamot). Hasta Christian Díaz está donde está y no en el filial por su rendimiento ante un conjunto transalpino, el Lazio, la campaña anterior.Es el fútbol italiano el modelo en el que los dueños del club creen haber encontrado el remedio que evite que se reproduzcan los errores del curso pasado. Arrigo Sacchi, pregona el Atlético desde todos los rincones, garantiza un equipo escrupulosamente profesional, disciplinado, con el respeto al trabajo como máxima suprema. Y los refuerzos (Torrisi, Chamot, Jugovic, Mena, Njegus y Valerón, más el ascenso del segundo equipo de Christian Díaz y el regreso de Roberto, Correa y Biaggini de sus respectivos lugares de cesión), apuestan en el club, dotarán de equilibrio a la plantilla, que será más compensada, sin tanta distancia entre su poder ofensivo y su debilidad defensiva como ocurrió en la temporada anterior.
Toni, de nuevo capitán
Toni, mientras, recupera la capitanía que le corresponde por antigüedad y que Radomir Antic le quitó por la fuerza el curso pasado. Por lo demás, la revolución se ha completado con un paquete de bajas tan numeroso como sonado, y todavía inconcluso -Pantic, que ni siquiera irá a Los Ángeles de San Rafael, Bogdanovic, Prodan y el uruguayo Pablo García se presentaron con el equipo, pero Sacchi no los quiere y tienen un pie y medio fuera del club-. A la cabeza de las bajas, Radomir Antic, el técnico que guió con balance muy desigual las últimas temporadas. Y muy de cerca, el futbolista estandarte de los últimos cursos, José Luis Pérez Caminero. También se han ido Andrei, Paunovic, Ezquerro, Nimny y Ricardo. Y todo el equipo técnico que trabajó con Antic. Pero Kiko, la baja que pretendió Sacchi nada más aterrizar y que convulsionó al colchonerismo, sigue en la casa.
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