Vecina rescata al Estudiantes del infierno
Que le den las gracias a Vecina. Que lo hagan sus compañeros, su entrenador y el Estudiantes en pleno. A él, más que a nadie, le pertenece un triunfo al que el resto parecían querer renunciar. Vecina impidó un suicidio absurdo.El arranque de Estudiantes fue frenético. Tres minutos se llevaban de juego y ya había puesto tierra, casi un desierto, de por medio (14-3). El técnico del Split se apiadó de Alanovic, desriñonado por Azofra, y le sentó. El efecto fue inmediato, aunque a ello ayudara el que alguno quisiera convertirse en el amo de la fiesta. Whisby, por ejemplo. Fue el máximo anotador porque todo lo tiro. Así es más fácil.
El Split parecía enterrado pero Vujcic dijo que nones. Estudiantes no conseguía ponerle precinto al marcador. Y de repente, tras disfrutar de plácidas ventajas, se vio aplastado por el rodillo yugoslavo. Pero apareció Vecina, cuando el marcador sonreía por primera vez al Split (61-63). Y robó tres balones, colocó un tapón de museo e hizo dos triples.


























































