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Cartas al director

Ramón y Cajal

Hace unos días tuve que ir al hospital Ramón y Cajal para quitarme unos puntos de una reciente operación (un fibroma en el brazo).Estaba citado en la planta 10 C de cirugía plástica a las 10.30 y me atendieron a las 13.30. Expresé mis quejas por las tres horas de espera a la enfermera que me atendió. Con toda educación, me pidió disculpas e intentó al menos darme una explicación por la lentitud del servicio. Cuando entró el médico, me dijo que le hablara de heridas o puntos, que él no confeccionaba las listas de espera, y que si me quería quejar fuera a la secretaria, al gerente o "a quien me diera la gana" (literalmente).Y en un acto de profesionalidad que le honra, ni se molestó en mirarme la herida ni en ver su evolución. Se limitó a citarme para dentro de 15 días. Por cierto, que de los 13 puntos que tengo sólo me quitaron tres, o sea, a un punto por hora (y me los quitó la enfermera).Si en mi trabajo se me ocurre decirle a un cliente que me expresa una queja que me deje tranquilo y que se lo cuente a "quien le dé la gana", a estas alturas estoy en la cola del Inem.-

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