Una mujer sacerdote denuncia que recibió presiones para declararse lesbiana

Veinticuatro horas han bastado para que la británica Ros Hunt, de 38 años, lamentara haberse convertido en la primera mujer sacerdote anglicana que se reconoce lesbiana en público. El domingo contó con franqueza sus inclinaciones sexuales al rotativo The Sunday Times. Un portavoz de su diócesis aseguró ayer, sin embargo, que Hunt había sido intimidada por dicho periódico. El suceso ha avivado la actual confusión acerca del futuro del clero homosexual en el seno del anglicanismo británico.La jerarquía eclesiástica acepta su presencia, pero les exige una vida célibe. Grupos como Outrage (Atropello), por el contrario, prefiere nombrar a los obispos que, según ellos, lo son, para forzar un cambio de actitud. Sin ir más lejos, está tratando de convencer a tres prelados para que revelen su orientación sexual. Sus nombres han sido añadidos a una lista de otros diez, considerada "ominosa" por George Carey, arzobispo de Canterbury.
A través de sus. colaboradores, Hunt asegura ahora que habló bajo presiones. Según ellos, fue presionada. Habló porque creyó que su nombre aparecería de todos modos impreso.


























































