¿Dónde vivimos?
Leyendo el periódico del día 20 de agosto me detengo en dos noticias: Aparece vivo en Castellón un hombre que fue dado por muerto en Lérida, página 1, suplemento Ciudades, y El control de los fallecimientos de pensionistas permite a la Seguridad Social recuperar 4.000 millones de los bancos, página 31, que sugieren las reflexiones que paso a reseñar. Ambas noticias tienen que ver con la muerte, que parece no es tan fácil de controlar administrativamente; en el primer caso, dando lugar a equívocos, grotescos que crean inseguridad y, en el segundo, por la ¿picaresca? (las defunciones se inscriben en un registro público [el Civil] antes del entierro).¿La Administración puede perder el control hasta esos extremos?
¿Cuáles son las causas: técnicas o humanas?
¿Es posible que tanto ordenador, tantos funcionarios, tantos inspectores, tantos NIF, etcétera, den estos resultados?
¿Vivimos en 1994... y en el primer mundo ... ?-


























































