Scherezade cabalga de nuevo
¿Cómo repetir una fórmula de éxito sin hacer una vulgar fotocopia? Los resultados no siempre son felices; pero a veces una afortunada combinación de factores rompe la tendencia y da como resultado un producto estimable: Aladdin es una de esas veces.Voluntaria repetición de algunos de los supuestos constitutivos de dos películas de gran éxito inmediatamente anteriores, La sirenita y La bella y la bestia -sin duda, la mejor de esta trilogía-, Aladdin apuesta por lo seguro y no se aventura por nuevos senderos. Pero el que decide recorrer contiene alicientes suficientemente interesantes como para justificar el viaje.
Como La sirenita y La bella y la bestia, Aladdin cuenta una historia de amor y de superación. Y como ambos filmes anteriores, la trama se presenta arropada por lo mejor de la tradición fílmica estadounidense, con continuos préstamos, homenajes y paro dias de artistas y filmes anteriores, en una mezcla vertiginosa de géneros, -el musical, el fantástico, el cine de aventuras, la comedia-, tanto más fecunda cuanto que la animación le permite alcanzar un ritmo endiablado. Tanto, que a veces se hace difícil captar las sugerencias y los guiños al espectador, por ejemplo los que propone el cambiante y arrebatador personaje del Genio.
Aladdin
Dirección y guión: Musker y Clemens. Disney, EE UU, 1992. Cines Ideal (v. o.), 7º Arte Multicines, Olympo, Iviasa, Parquesur, La Dehesa, Burgocentro, Capitol, Luchana, Velázquez, Las Rozas, Real Cinema, Paz, Imperial, Excelsior, Cristal, Majadahonda, Vaguada, Picasso Alcobendas.
Y como las anteriores, apuesta por una animación similar, identificable con el look Disney, así como con los buenos sentimientos que pueblan las ficciones de este estudio: la autenticidad, la amistad, la compasión. Y con personajes de probada eficacia, como las uniones de seres humanos cori animales antropoformizados, el mono Abu, el impagable loro Yago -guiño shakespearlano-, el tigre Rajá. Aladdin, en suma, recorre caminos seguros. Y lo hace con pie firme y momentos muy logrados.
La voz del genio
La cuota de innovación merece mención aparte: ese impagable camaleón que es Robin Williams, cuya voz es la del Genio en sus múltiples apariencias. Logra un trabajo asombroso: sin des merecer el de Josema Millán, su doblador español, no hay color aquí entre la versión original y la doblada. Los animadores, además de hacerle Genio, le proporcionan la fugaz ocasión de ser Jack Nicholson, Robert de Niro, un macarra marsellés y una azafata de avión entre otros 1 personajes. No desprovecha el regalo y le roba literalmente el protagonismo a Aladino con el impagable desbordamiento de su personaje, bueno y servicial pero sencillamente loco. Un Genio que ha perdido la chaveta.


























































