19 muertos por la voladura de un tren en Camboya

Al menos 19 personas resultaron muertas ayer en la voladura de un tren en Camboya coincidiendo con la reunión en Pekín del Consejo Nacional Supremo y su llamamiento a la colaboración de todos para acabar con lo que parece imposible: la espiral de violencia desatada por los jemeres rojos y que acompaña desde hace semanas a la campaña para los comicios de final de mes.
Los jemeres rojos, considerados los principales culpables de los atentados y hostigamientos contra los funcionarios de la ONU, cascos azules y la población vietnamita, aportaron una nueva prueba de su total desinterés por el proceso político. Habían prometido participar en la reunión del Consejo si se celebraba fuera de la capital camboyana, pero no asistieron aunque se convocó en Pekín. Por otra parte, fuentes oficiales indicaban que los policías japoneses que, después del asesinato de un compañero, abandonaron sus puestos en el país asiático siguiendo las órdenes de Tokio y no las de sus mandos directos en el destacamento multinacional, podrán ser acusados de insubordinación.Yasushi Akashi, jefe de la UNTAC (Autoridad Provisional de la ONU en Camboya) reconoció en la capital china que la ausencia del grupo guerrillero (que gobernó de forma sanguinaria entre 1975 y 1978, año en que fueron derrocados por una invasión vietnamita) es "un mal augurio".
Las otras partes integrantes del Consejo Nacional Supremo, que agrupa al actual Gobierno y a las tres facciones que lo combatieron en la guerra civil, insistieron en la necesidad de celebrar las elecciones, previstas entre los días 23 y 27.
Akashi subrayó que las actuales condiciones no son las mejores. "Pero", añadió, "si esperamos las perfectas, tal vez no lleguen nunca".


























































