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Joaquín Sabina

Canta a El Dioni y a Cristina Onassis en su último disco

ROCIO GARCÍAJoaquín Sabina presentó ayer en Madrid su último disco, Mentiras piadosas, en el que se incluyen dos canciones dedicadas a Dionisio Rodríguez, El Dioni, el vigilante jurado que el año pasado se fugó de España con 300 millones de pesetas que robó limpiamente de un furgón blindado de su compañía de seguridad y que se encuentra detenido en Brasil a la espera de su extradición, y a la desaparecida multimillonaria Cristina Onassis. Dos personajes relacionados, aunque de manera distinta, con el dinero. Sabina contó ayer que una vez leyó una entrevista a Cristina Onassis en la que ésta decía: "Soy tan pobre porque no tengo más que dinero". "Creo que Cristina Onassis, una mujer desesperadamente desgraciada con miles de millones, hubiera dado algo por ser El Dioni, ese héroe digno de admiración que ha hecho lo que mucha gente ha soñado siempre y al que le han salido mal las cosas porque es una persona buena. El Dioni sabe, como Cristina Onassis, que el dinero no da la felicidad pero calma los nervios", dijo ayer el cantante quIen quiso resaltar que es la primera vez en un disco, el noveno de su carrera, en que dedica canciones a personas concretas. Con un par es el título de la canción dedicada a Dionisio Rodríguez, y Pobre Cristina, la dedicada a la multimillonaria griega.

Las letras de todas las canciones de Mentiras peligrosas, un álbum "mucho más latino" que los anteriores, han sido escritas por Sabina, mientras que en la música ha contado con la colaboración de Antonio García de Diego, Luis Eduardo Aute, Pancho Varona y otros. En el mes de julio iniciará en Gijón el verano de galas, en que recorrerá casi toda la geografía española, terminando en octubre en Barcelona. El otoño lo dedicará a los países latinoamericanos.

A Joaquín Sabina, de 41 años, le encanta la polémica y las discusiones. Sigue fumando sin parar y dice, mientras piensa que no sabe si hoy podrá ir a Las Ventas, que los detractores de los toros tienen toda la razón del mundo. "No hay que defender los toros. Los ecologistas tienen razón, pero, acto seguido, yo voy a comprar una entrada" dice. "Todas las artes están manipuladas; en todas, el éxito está más o menos asegurado antes de salir a escena. En todas menos en los toros. Cuando sale el torero y se enfrenta al toro, ahí no hay manipulación posible", dice.

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