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Tribuna

Adiós parqué, adiós

La entrada de Telefónica en el mercado continuo ha upuesto la ruptura del equilibrio entre el mercado de corros y el ordenador., y esta situación se dejó notar ayer con fuerza en los patios de operaciones de todas las bolsas. Las populares Matildes, han pasado a ser un código de tres letras en un nuevo sistema operativo que, por otra parte, sigue sin convencer a la inversión más tradicional. La coincidencia de este cambio con la suspensión de la contratación de otro clásico del mercado, Urbis, dejó el parqué semivacío y con el convencimiento de que esta bolsa ya no es lo que era.La mañana no parecía la más adecuada para efectuar cambios de este calibre, puesto que la inactividad fue la nota más destacada desde los primeros compases, sin que nadie fuera capaz de encontrar la causa de esa ausencia de órdenes. La situación de las bolsas internacionales apenas ha cambiado, por lo que no se podía culpar a Wall Street de ser el origen de la enfermedad.

El peso de la sesión recayó sobre un sector bancario poco dado a las alegrías, como confirmó más adelante, aunque todo el mundo estaba pendiente de las Matildes. La apertura la hicieron dentro del tono de la jornada, perdiendo seis pesetas, y después se permitieron algunas oscilaciones que les llevaron, incluso, a fijar un máximo de 980 pesetas. La apertura de Wall Street, a la baja, fue decisiva, pues el papel comenzó a hacer acto de presencia y arrastró todo el mercado continuo, hasta hacer perder al índice casi un 100% más que en el cierre matinal.

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