Discotecas y bancos
La crisis del partido comunista (POUP) no se limita a las cuestiones ideológicas. Los últimos cambios democráticos en Polonia ponen en entredicho la posibilidad de financiar las actividades del POUP de la forma acostumbrada, que consistía, según las malas lenguas, en una llamada telefónica desde la sede del partido al Banco Nacional, cuyo presidente, cómo no, era un miembro del Politburó, para pedir créditos a muy bajo interés y a muy largo plazo. Otra fuente de financiación del POUP, para la cual nunca bastaban las cuotas pagadas por los afiliados, era y sigue siendo el consorcio RSW Prasa, monopolista en el mercado de la información escrita. La previsible desaparición de RSW, o al menos el surgimiento de la competencia, obliga al POUP a buscar nuevos medios de sustento."Vamos a arrendar nuestros edificios", anunció recientemente en una entrevista Janusz Basiak, jefe del secretariado de la política socioeconómica del Comité Central del POUP. "Existe una enorme demanda de locales para la banca, sobre todo en Varsovia", agregó Basiak. La declaración de este funcionario del POUP descubre ante los polacos, algo perplejos, la perspectiva de que la enorme sede del partido en Varsovia se convierta en un centro bancario internacional. Basiak, no obstante, va más allá en sus planes: "También podríamos abrir discotecas, que al mismo tiempo servirían para atraer a jóvenes". Según Basiak, "todo método que permita ganar dinero es bueno". "Evidentemente, no vamos a vender estampitas ni alcohol", tranquiliza a la opinión pública el funcionario encargado de las finanzas del POUP.
En su cargo, Basiak contará con la ayuda del genio de las finanzas, ex ministro de Industria en el anterior Gabinete y hombre que se hizo de oro vendiendo harina de huesos y fertilizantes: Mieczyslaw Wilczek.
Wilczek, pese a su desafortunada actuación como ministro, acaba de ser nombrado "apoderado de las actividades económicas del POUP".
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