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La CE impone límites a la contaminación de los automóviles utilitarios

, El Consejo de Ministros de Medio Ambiente de la CE logró ayer en Luxemburgo aprobar, por mayoría, las nuevas normas antipolución a que deberán someterse los vehículos utilitarios de menos de 1.400 centímetros cúbicos de cilindrada. La directiva entrara en vigor a partir del 1 de julio de 1992 para los prototipos y el 1 de enero de 1993 para los coches de fabricación en serie.

El acuerdo, logrado tras largas horas de debate a lo largo de dos días y varias interrupciones del Consejo, representa un punto medio entre las posturas encontradas de los países productores de coches pequeños y los partidarios más decididos de la anticontaminación.

La nueva directiva exigirá que los vehículos de pequeña cilindrada den un valor máximo de 20 gramos por prueba de monóxido de carbono y 5 gramos de hidrocarburos y óxidos de nitrógeno. Este límite representa un endurecimiento del 33%. sobre los topes acordados en noviembre por los "doce". La industria se verá obligada a dotar a estos automóviles con catalizador, lo cual, según los fabricantes, encarecerá su precio en unas 100.000 pesetas como media.

La RFA y Holanda, defensores de los coches limpios, obtienen, como compensación a un plazo más amplio de entrada en vigor, la posibilidad de conceder hasta entonces incentivos fiscales a la compra de coches menos contaminantes. Dinamarca, que quería un plazo más inminente, y Grecia, que pedía más subvenciones, votaron en contra.

Estabilidad

Para dar estabilidad a la industria, la CE se compromete a mantener estas nuevas normas durante un periodo mínimo de cinco años, igual que las que obligan a los coches de cilindrada media y grande, cuyas normas serán endurecidas. Las compañías de automóviles pequeños" ganan tiempo para construir un motor menos contaminante, que se ajuste a los nuevos valores sin necesidad del extracoste del catalizador.

Javier Saez de Cosculluela, ministro español de Obras Públicas y presidente de este Consejo, destacó que "la presidencia española ha puesto el acento en temas medioambientales, cuya gravedad tiene dimensiones planetaria y excede los límites de la propia Comunidad". El director general de Medio Ambiente, Fernando Martínez Salcedo fue más escueto. "Hemos barrido", dijo.

Además, los "doce" han acordado imponer controles a los centros de manipulación genética de microorganismos, fijar limites más severos a las emisiones de anhidrido sulfuroso y partículas en suspensión, así como la prohibición de vertidos a la industria de dióxido de titanio. Esta medida afecta a la empresa Tioxide, de Huelva, que arroja sus desechos al Golfo de Cádiz.

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