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Tribuna:LAS SUPERPOTENCIAS PREPARAN LA CUMBRE
Tribuna

Peligros potenciales

Los motivos de preocupación en el naufragio de un submarino propulsado por energía nuclear y equipado con armas atómicas radican en los reactores nucleares utilizados para la propulsión y los misiles que constituyen su armamento. Los primeros son muy semejantes a los que utilizan las centrales nucleares de agua a presión, y ni en el fondo del mar ni en tierra pueden producir una explosión nuclear. Si no son recuperados, la acción corrosiva del agua del mar terminará por destruir sus componentes, incluidos los productos de fisión, que se dispersarán en los océanos. La radiactividad natural del mar no será apreciablemente modificada por esto, dados los curios que podrían contener ambos reactores y el decaimiento natural de los productos radiactivos.Habida cuenta de los combustibles nucleares usados, el peligro de las bombas es aún menor, siempre que sus mecanismos de disparo estén desactivados. Un ejemplo de ello lo constituye el famoso caso de Palomares (Almería) de hace 20 años, ocurrido al colisionar y explosionar en vuelo un avión cisterna y el bombardero al que repostaba, que llevaba a bordo cuatro bombas H de un megatón. Dos de las bombas se incendiaron, produciéndose óxido de plutonio, por lo cual tuvieron que ser descontaminadas grandes masas de tierra por especialistas norteamericanos. Otra bomba cayó en la playa colgada de su paracaídas, y prácticamente no sufrió desperfectos. Aunque sin su combustible atómico, esta bomba puede verse en el Museo de Energía Nuclear de Alburquerque (Nuevo México, USA) y, por descontado, no explosionó. Tampoco lo hizo la cuarta, que cayó en el mar y cuya búsqueda duró una veintena de días.

Aunque el asunto de Palomares ha sido siempre materia controvertida, quedó claro en tan desgraciado episodio que el armamento nuclear desactivado no conlleva riesgo de explosión. Pero para garantizar esto, no obstante, habría que disponer de datos fiables acerca del estado real del submarino afectado, de las causas del accidente y de las decisiones que se hayan tomado para mitigar sus efectos.

F. Goded y J. M. M. Val son catedráticos de tecnología nuclear.

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