El deficiente nivel educativo limita el impacto de la revolución tecnológica
Lo que falla más ostensiblemente en el impacto social de la revolución tecnológica es el deficiente nivel educativo de la población, que le impide ejercer un control racional de los avances tecnológicos. Ésta es una de las conclusiones obtenidas por los participantes en el seminario sobre Ciencia, Tecnología y Progreso que finalizó ayer en Barcelona.Allen Hammond, director de la revista científica estadounidense Science 84, fue más tajante en este aspecto durante su ponencia sobre El Estado tecnológico ¿utopía o realidad?, y afirmó que en el siglo XXI, dentro de poco más de 15 años, "los líderes no podrán serlo si no se mueven con tanta facilidad en el mundo de la ciencia y la tecnología como en el,de la economia y la política".
Las alternativas que presentan los avances científicos servirán de poco, según Hanimond, ya que "no se puede elegir sin información previa, sin saber lo que nos estamos jugando. En este momento, los avances técnicos nos han sobrepasado".
El objetivo del seminario, el segundo dentro de un ciclo de cuatro sobre Prospectiva del año 2000 que ha organizado la Fundación Caja de Pensiones, ha sido, según su moderador, Rafael Clemente, ampliar el limitado horizonte de la sociedad española, que apenas se plantea los problemas a medio plazo, acuciada por los más inmediatos.


























































