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Cartas al director

Sobre la lengua valenciana

Me manifestaban de un padre valencianoparlante que ufanamente argumentaba que no iba a provocar o consentir que su hijo sufriese trauma alguno porque le enseñaran el catalán; que él no se iba a oponer ni aun por el hecho de formar parte de la junta de padres, porque consideraba que tal actitud podría provocar interferencias en la buena marcha de los estudios y notas de su hijo.Lamentable ejemplo de tal padre hacia su hijo. Qué duda cabe que está conformando la personalidad de un futuro pelota, que, siguiendo el ejemplo de su padre, con tal de ser considerado y no marginado por quienes mandan y deciden, es capaz de inclínarse según del lado que sople el viento. Ahí tenemos al impersonal hombre-masa de Ortega y Gasset, del que según la impresión tradicional decía que "vivir es sentirse limitado y, por lo mismo, tener que contar con lo que nos limita".

Goethe decía: "Vivir a gusto es de plebeyo; el noble aspira a la ordenación y a la ley", y por supuesto que el orden y la ley a la que aspira el noble no es el que se puede imponer por el dictado de una minoría que, aunque representa a la mayoría de ese hombre-masa de Ortega, va contra el sentimiento real. y el patrimonio cultural y lingüístico de ese pueblo.

Los privilegios de los nobles no son originariamente concesiones o favores, sino, por el contrario, son conquistas.

A ti, padre que te dejas llevar por la comodidad y/o cobardía del plebeyo, te pregunto: ¿Vas a consentir que a tu hijo se le enseñe una lengua distinta a la tuya porque te lo imponga el poder establecido, o prefieres conservar la dignidad y libertad que como persona Puedes, reivindicar, reconquistando para tu hijo la enseñanza de la culta lengua valenciana que habla tu pueblo? /

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