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El canciller Kohl, en Moscú

Aachener Volkszeltung( ... ) Las conversaciones del canciller federal alemán con ocasión de las exequias de Andropov han sido importantes desde el punto de vista de la atmósfera política. No significaron frialdad ni carencia de diálogo, pero no anunciaron un cambio de temperatura o una nueva primavera. Se desarrollaron de una manera apenas diferente a la primera visita de Kohl a Moscú en julio de 1983. Kohl debe corregir sus apreciaciones sobre la situación en tres puntos: su esperanza en unas reservas de flexibilidad en Ginebra desapareció, y la cumbre Reagan-Andropov ya no es posible, como tampoco la visita del líder soviético a Bonn. La situación desde julio de 1983 hasta ahora ha cambiado en otros aspectos. Los misiles Pershing están instalados, el presidente americano ha ofrecido a los soviéticos un verdadero diálogo y la primera ministra británica sondea por primera vez, en Hungría primero y en Moscú después, la distensión. En la República Federal de Alemania, después de la nerviosa discusión sobre los misiles, ha vuelto la tranquilidad porque se ha revelado que el movimiento pacifista está dirigido ostensiblemente por grupos comunistas. ( ... )

, 16 de febrero

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