Mubarak y Numeiri se entrevistaron en la ciudad de Asuán
ENVIADO ESPECIAL El presidente egipcio Hosni Mubarak mantuvo ayer una entrevista inesperada con su homólogo sudanés, Jafar el Numeiri, en la localidad de Asuán, en lo que aparece como un respaldo de Egipto a las últimas medidas restrictivas dictadas por el jefe del Estado de Sudán.
Numeiri pidio a Mubarak que transmita al presidente norteamericano, Ronald Reagan -con quien se entrevistará la próxima semana en Washington-, un mensaje personal en el que, según los medios egipcios, se pide el respaldo político y económico de Estados Unidos al régimen sudanés.
Veintidós oficiales de alta graduación del Ejército sudanés han sido destituidos o jubilados anticipadamente, informó ayer en un despacho fechado en Jartum la agencia de Prensa egipcia MENA.
Un nuevo paso hacia la descrispación del clima político en Egipto y la progresiva "desadatización" del sistema ha sido dado el pasado martes por las autoridades cairotas, ni decretar la liberación de otros 55 detenidos políticos, entre los que figuran dos obispos coptos y el famoso jeque Abdel Hamid Kichk, predicador integrista ciego, considerado como el representante del ala dura de los Hermanos Musulmanes, cuyo guía supremo, Omar al Telmessani, había sido ya puesto en libertad en diciembre pasado.
Según las cifras oficiales facilitadas hasta ahora, el número de detenidos políticos puestos en libertad por el presidente Mubarak asciende a 223 de un total de 4.000 personas, la mitad de las cuales fue arrestada tras el asesinato de Sadat.
El presidente egipcio estima, sin embargo, que el número real de detenidos politicos no supera el centenar, lo que podría significar que considera al resto de los encarcelados como autores de delitos comunes.
En la práctica, el grueso de los detenidos corresponde a individuos de conocida identificación con las asociaciones islámicas y los movimientos integristas, así como dos centenares de religiosos coptos.
Entre éstos hay que incluir al jefe espiritual de los seis millones de coptos que viven en Egipto, el papa Chenuda III, confinado en un monasterio del desierto occidental egipcio.
Los rumores sobre su próxima liberación no se han visto todavía confirmados.
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