Francisco Robert Graupera
Gobernador civil de Tarragona, protagonizó el pasado domingo un acto de populismo con mal resultado. A la celebración del milenario de la población de Cabra del Camp, en la comarca de Alt Camp, asistía el gobernador, representantes de la Generalidad y los famosos castellers de la misma comarca Els Xiquets de Valls, que con sus torres humanas contribuían a la celebración. Robert Graupera se descalzó, se colocó la p rtinente camisa roja -como si fuera un partidario de Garibaldi- y ocupó un lugar en el segpiido escalón humano. La intención era buena y simpática. El resultado fue fatal: de las muchas ejecutadas aquel día, la única torre que cayó, sin consecuencias, antes de poder alzarse, fue la que contaba con la voluntariosa colaboración del gobernador civil. En caso de cese, el señor Francisco Robert deberá pensar en otro tipo de actividad, pese a su buena voluntad.


























































