Más de un centenar
de jóvenes iniciaron ayer en Praga y otras ciudades checoslovacas una huelga de hambre de treinta horas para solidarizarse con sus paisanos que sufren penas de prisión a causa de sus convicciones políticas o religiosas. La iniciativa de la huelga ha partido del «Círculo de Jóvenes Filósofos Católicos» de Praga.


























































