El Rayo pasa por encima del Atlético el día en que Vallecas se manifiesta en Leganés contra Martín Presa
Los de Iñigo Pérez endosan un 3-0 en el exilio de Butarque a los de Simeone y 5.000 aficionados rayistas cargan contra la gestión de su presidente


En transporte público o privado, 5.335 aficionados, unos 300 del Atlético, se desplazaron a Leganés para asistir al partido que ha puesto de nuevo en solfa al propietario del Rayo Vallecano, Raúl Martín Presa. El Rayo, es decir Vallecas, se manifestó en Leganés. Su gente cargó contra un dueño que en todos estos años no ha logrado conjugar el éxito de mantener al club en la máxima categoría con el aprecio de la masa social franjirroja. Un gol, un cántico contra Presa. El Rayo está partido, pero compite como puede a las órdenes de un entrenador que habla tan claro como ve el fútbol. Los goles de Fran Pérez, Óscar Valentín y Mendy le dieron el triunfo al equipo de Iñigo Pérez, más enchufado y certero que el Atlético, al que le sentaron mal las rotaciones de Simeone porque este curso hasta puede ser menos nocivo para su figura ser cuarto si caza la Copa o da la campanada en la Champions. La victoria desahoga al Rayo en la tabla, aunque siga ahogado en una crisis institucional crónica de compleja solución para su mandamás.
Hizo nueve cambios el Cholo respecto al equipo que vapuleó al Barça en la Copa solo tres días antes. Solo se mantuvieron Molina y Ruggeri, que vivió un calvario frente al veloz Ratiu y el habilidoso Ilias Ahhomach. Por ese carril deshizo el más pujante Rayo al apátivico y bajo de revoluciones Atlético en los dos primeros goles en el último tercio del primer tiempo. Fue mejor el conjunto de Iñigo Pérez, por juego y ganas compensadas con un tercer tanto que abochornó a los rojiblancos, cuesta abajo en la Liga.
El silencio imperaba en el exilio de la masa rayista. En los restaurantes de comida rápida del centro comercial colindante con el estadio de Butarque. La estampa tenía el punto de globalización de las previas del deporte estadounidense. Las familias y los grupos de amigos elegían entre el sushi, el pollo o las hamburguesas franquiciadas antes de ocupar sus asientos de prestado en un estadio ajeno. Ya en el interior, los bocadillos de panceta ponían un tono castizo y costumbrista a la tarde. Ya no hay plancha humeante, otra de las víctimas anónimas del fútbol moderno. Los puestos de venta se han customizado y las vitrinas donde reposan los bocadillos permiten que el apetito entre por el ojo, pero no que se desate por el olfato. Ya solo en campos del fútbol no profesional se conserva esa aromática.
El mutismo reinante en los prolegómenos comenzó a quebrarse con los comentarios de la hinchada rayista desplazada, que elogiaba los baños relucientes del estadio pepinero. Ni manchas, ni charcos, ni humedades. Solo la dignidad de la limpieza. En las puertas, empleados con la escarapela del Rayo respondían desconocer las ubicaciones de los aseos o en qué zonas se podía fumar. Flotaba una calma incómoda y generalizada que estalló cuando Martín Presa hizo acto de presencia en el palco. “Rayo sí, Presa no” y “Presa, vete ya” cantaban y demandaban airadas las tribunas. La cantinela se repitió antes de que el colegiado pitara el inicio y en los dos goles del Rayo. El pueblo ha aprendido a saber cuándo hacer ruido, harto de soportarlo a diario, incluso cuando no es necesario y proviene de los de arriba. Si una mitad de los abonados rayistas se quedó en su casa, la otra marchó encabritada hasta Leganés para mostrar su descontento por la dejadez del estadio y las instalaciones de entrenamiento que han llenado páginas y horas de radio y televisión.
La política de Presa ha sido la de no invertir en un estadio y unas instalaciones que pertenecen a la Comunidad de Madrid. El dirigente rayista alega que la salvación y la supervivencia del Rayo pasa por un coliseo nuevo. El problema es que gran parte de la hinchada vallecana se niega a abandonar un recinto que es símbolo y bandera de Vallecas. Seguirían acudiendo a los partidos, como ya ha sucedido, incluso con el equipo en categorías más bajas. Esa es la gran oposición a la que se enfrenta Martín Presa, pero que a la vez, aunque no quiera, también le revaloriza el club.
El sentimiento y la identidad son activos preciados entre los inversores que buscan clubes alejados de los grandes precios del mercado para relanzarlos. Conviene tener una masa social sólida como nicho de mercado inicial que esté por encima de los resultados, aunque también la derrota o los descensos la frustren deportivamente. En esto último, Presa tiene pocos reproches. El equipo está en Europa, en la Conference League, y lleva cuatro temporadas consecutivas en Primera División. De mantenerse esta alcanzaría un histórico lustro sin bajar a Segunda. Su gran capital es ese, además del que con el que ha sostenido y sostiene al club. Pero Vallecas no quiere que le arranquen de su estadio, ni de los aledaños donde los aficionados rayistas han consumido parte de sus vidas. Los olés con los que jaleaban ayer a su equipo prefieren que retumben en el viejo Vallecas. A ser posible, remodelado y dignificado, porque allí acuden futbolistas y personas.
| Clasificación | PT | PJ | PG | PE | PP |
|---|---|---|---|---|---|
|
14
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26 | 23 | 6 | 8 | 9 |
|
15
|
25 | 24 | 5 | 10 | 9 |
|
16
|
25 | 23 | 6 | 7 | 10 |
|
17
|
24 | 23 | 6 | 6 | 11 |
|
18
|
23 | 23 | 5 | 8 | 10 |
| Clasificación | PT | PJ | PG | PE | PP |
|---|---|---|---|---|---|
|
2
|
58 | 23 | 19 | 1 | 3 |
|
3
|
45 | 23 | 14 | 3 | 6 |
|
4
|
45 | 24 | 13 | 6 | 5 |
|
5
|
38 | 23 | 10 | 8 | 5 |
|
6
|
35 | 24 | 10 | 5 | 9 |
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