Pellegrino Matarazzo, el nuevo entrenador de la Real Sociedad que aprendió fútbol viendo a Maradona desde Nueva Jersey
La carrera del nuevo técnico de la Real Sociedad está marcada por la emigración, la identidad y su pasión por el juego

“Crecí viendo fútbol cuando en Estados Unidos casi no existía”. La de Pellegrino Matarazzo (Wayne, Nueva Jersey, 48 años), el nuevo entrenador de la Real Sociedad, es una historia poco común, marcada por la emigración, la identidad y una pasión por el fútbol que nació muy pronto. Se aficionó de verdad al deporte rey viendo al Nápoles de Diego Armando Maradona, cuando aún era un niño y vivía en Estados Unidos. “Mis sueños de niño eran con el fútbol, crecí viendo fútbol en la pequeña televisión de la habitación de mis padres. Soy de la época en la que Maradona jugaba para el Nápoles. Así aprendí el fútbol, viéndolo y hablando con mi padre, porque en Estados Unidos casi no era considerado deporte, pero yo tenía pasión por él por mis raíces italianas”, recuerda el nuevo inquilino del banquillo de la Real Sociedad, que este domingo recibe al Barcelona (21.00, Movistar), en una entrevista concedida a los medios oficiales del club.
El nuevo técnico realista no pudo hacer mucha carrera como jugador. Intentó jugar al fútbol, primero en Italia, pero, en su opinión, no trabajó con los agentes adecuados. “Me prometían cosas, pero nunca tuve la posibilidad de hacer una prueba”, confirma. Después regresó a Estados Unidos y allí, precisamente, un amigo alemán le vio jugar y le dijo que si quería ir a Alemania. No se lo pensó. “Comencé jugando en cuarta división, con 23 años, era algo mayor para ello, y terminé quedándome 25 años en Alemania”, agradece. Precisamente fue allí, en la Bundesliga, donde, hasta la fecha, ha vivido sus mejores momentos como entrenador, llevando, por ejemplo, al Stuttgart desde Segunda a Primera y más tarde a Europa.
En este histórico del fútbol teutón, precisamente, dejó “un gran recuerdo” como asegura Gonzalo Castro (Wuppertal, Alemania, 38 años). “Es muy cercano con el jugador. No quiero decir como un padre, pero es un buen amigo. Se hace respetar, eso sí, pero sabe hablar con los jugadores. Sabe ganarse el cariño de los jugadores y eso es muy importante”, analiza el exinternacional alemán para EL PAÍS. “Tampoco cuando llegó al Stuttgart era muy conocido y lo hizo muy bien. Me imagino que ahí en San Sebastián no le conocería nadie y que habría dudas sobre cómo iba a jugar. La Real frente al Atlético de Madrid jugó muy bien y tuvo una última ocasión para haber ganado el partido y luego ganó en Getafe, un campo siempre difícil”, destaca Gonzalo Castro, un admirador del juego de los equipos de Matarazzo. “Es un entrenador que mira y mima mucho los detalles. Es muy tranquilo, pero tiene su parte en la que se cabrea. Es una persona muy sincera. Le da mucha importancia a los detalles, algo que a mí me gustaba mucho cuando coincidimos en el Stuttgart”, remarca.
En la formación de Pellegrino Matarazzo ha jugado un papel fundamental Julian Nagelsmann. “Aprendió mucho de él”, asegura Castro. En 2017, el actual seleccionador de Alemania le abrió la puerta del Hoffenheim para incorporarse, primero, a la estructura de base y, un año después, como asistente del primer equipo, con el que compitió en la fase de grupos de la Champions League. En diciembre de 2019 llegó su gran oportunidad: asumir el banquillo del Stuttgart. A Gonzalo Castro no le ha sorprendido su aterrizaje en la Liga española, aunque sí pensaba que su destino iba a ser la Premier League. “Su objetivo era llegar a las grandes ligas. Es muy inteligente. Habla cuatro idiomas (inglés, italiano, alemán y francés un poco) y ahora estoy convencido de que va a aprender español rápido. Es muy internacional y se adapta muy bien al entorno”, destaca el ex del Leverkusen, equipo donde militó 11 temporadas.
En su opinión, “su modelo combina bien con el fútbol español. Es un tipo que quiere jugar al fútbol. En el Stuttgart lo conseguimos con el 5-3-2, pero siempre quería jugar el balón. Ahora, con los jugadores que tiene en la Real Sociedad lo va a hacer. Seguro. En una Liga tan física como es siempre la alemana, que intentara jugar al fútbol y que lo consiguiera, habla muy bien de él. Y lo hará en la Real”, confía el exfutbolista alemán. Otro expupilo suyo como lo fue el portero Alexander Stolz (Pforzheim, Alemania, 42 años) va más allá en este sentido sobre los principios futbolísticos de Matarazzo: “Tácticamente es muy preciso para todas las situaciones de juego que pueden darse: desde la salida de balón propia, pasando por las transiciones, hasta las situaciones de presión. Y la mentalidad es, por supuesto, un pilar fundamental”, afirma con rotundidad.
El que fuera portero del TSG Hoffenheim piensa que en la Real, un equipo de cantera, puede responder de la mejor manera porque “tiene un muy buen instinto para el grupo, tanto con jóvenes talentos como con jugadores experimentados”, enfatiza. En su opinión, el estadounidense “lo tiene todo, sobre todo mucha energía, que es contagiosa. Eso es clave: tienes que arder por este trabajo, y él lo hace”, confirma el que fuera meta. Entiende, en este sentido, que la Real “nunca” será un equipo encorsetado porque “da libertad a los jugadores en el campo, especialmente en posiciones donde se necesita”. Y se acuerda de Kramarić, “que a menudo tenía un rol más libre”, rememora Stolz.
Este domingo llega a Anoeta el Barcelona de Hansi Flick. El equipo culé medirá el efecto de Pellegrino Matarazzo, que ha caído de pie en San Sebastián. “¿Motivador? No es un Klopp de la vida, pero tiene mucho carisma. Cuando a un equipo, por ejemplo, le falta eso, él lo nota, lo siente y lo transmite para que el equipo le dé la vuelta”, explica Gonzalo Castro. De momento, la fórmula funciona en Donostia.
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