Jesús Vallejo: “No celebré el gol de Rodrygo que nos llevó a la prórroga contra el City; estaba en tensión por las molestias de Militão”
El exjugador del Real Madrid recibe en la Copa a su antiguo equipo con el Albacete, donde ha encontrado su sitio: “Es de los años que más estoy disfrutando”


Después de estar diez años contratado por el Real Madrid, y cuando ya lo había dejado atrás, Jesús Vallejo (Zaragoza; 29 años) fue por fin el centro de uno de esos momentos puro Real Madrid. Sucedió el 17 de diciembre, ya en el minuto 94 de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey. Su equipo ahora, el Albacete, perdía 1-2 contra el Celta. Entonces cruzó el área rival, cabeceó un centro a la red y los llevó a la prórroga, y de ahí a los penaltis y a la siguiente ronda, que entonces aún no se sabía que sería contra su viejo club. Lo recibe esta noche en el Carlos Belmonte para jugarse el pase a cuartos (21.00, La1).
“Parecía todo de película. Cuando metí el gol y venían los compañeros hacia mí, y gente del staff, tenía esa sensación de que no te lo crees”, recuerda a través de una videollamada. “Parece que estás en un sueño. Te viene uno, te viene otro a celebrar y acabas saturado de tanta gente. Es algo increíble. Salió todo redondo ese día, y yo creo que fue muy bueno porque así tenemos esa experiencia para jugar contra el Madrid”.
Vallejo nunca había provocado un instante así, aunque había estado muy cerca de algunos de los más increíbles de la historia de la Copa de Europa. En realidad, cerca, pero lejos. En sus década en el club, con varias cesiones, solo participó en 35 partidos con la camiseta blanca, apenas 2.000 minutos. Pero estaba allí la noche en la que el Madrid remontó una semifinal imposible contra el Manchester City en el Bernabéu. Ese día fue casi el único madridista que contempló con cierta distancia el momento más loco, los dos goles en poco más de un minuto de Rodrygo, ya en el añadido, que llevaron la eliminatoria a la prórroga cuando el estadio empezaba a vaciarse.
Es una escena que retrata muy bien la dedicación extrema del central. “Yo estaba ahí en el banquillo y recuerdo que Rodrygo mete el gol que nos lleva a la prórroga [el 2-1 tras el 4-3 de la ida en el Etihad]. Y yo ni lo celebré de la tensión de ver que Militão estaba ya con molestias. Y, claro, con Pintus ya habíamos hablado de que me preparase para calentar porque le veíamos un poco mal… Ya venía con molestias. Entonces, yo más que en el empate de la eliminatoria y en celebrar, más que en la euforia, estaba centrado en calentar bien. Militão a veces decía que podía, luego que no... Nos tenía ahí un poco en vilo”.
No entró por el brasileño hasta la segunda parte de la prórroga, en el minuto 115, ya con 3-1. Jugó cinco minutos para el recuerdo en los que mostró una concentración y un poderío aéreo formidables que negaron al equipo de Guardiola cualquier opción de recuperarse. En cierto modo, fue asombroso que un tipo que llevaba casi todo el curso al fondo del banquillo rindiera a ese nivel en el punto más límite de la temporada, lo que habla del foco de Vallejo. “Sabía que en algún momento me iba a llegar, porque el resto de los centrales estaban sometidos a una carga de partidos tremenda. Estaban jugando todo y tarde o temprano eso tenía que salir en forma de lesión o en forma de sanción. Y creo que gracias a ese creer y a ese estar preparado, cuando tuve que entrar pude desenvolverme bien. En otro caso hubiese sido inimaginable”.

Para él, eso requería un derroche enorme de energía a diario. “Hay jugadores que tienen la capacidad de estar durante la semana desconectados y cuando toca el partido conectarse, pero en mi caso tengo que vivirlo poco a poco y trabajarlo durante la semana. Y estar atento también a los rivales, como el City en este caso. Y ver vídeos y analizar para que luego las cosas estén más cerca de salir bien. Hay tantos partidos en los que he analizado al rival y luego no he jugado… Muchísimos”.
El Madrid fichó a Vallejo en el verano de 2015, cuando era uno de los capitanes del Zaragoza con 18 años y se perfilaba como uno de los centrales más prometedores del fútbol español, capitán también luego de las selecciones sub 19 y sub 21 con las que ganó Europeos. Lo dejaron cedido allí un año y el siguiente lo pasó en préstamo en el Eintracht, donde destacó tanto que Zidane lo reclamó para la primera plantilla, a la que se incorporó en 2017, poco después de 12ª Champions.
De aquel vestuario le marcó Cristiano Ronaldo: “Es ejemplar, porque es muy metódico en su trabajo, tiene las rutinas de entrenamiento muy bien marcadas. En su casa tenía un gimnasio mejor que cualquiera de Madrid. Estaba dedicado exclusivamente al fútbol y encima compartía algún consejo con los compañeros, no solo se lo guardaba para él”.
Y también un canterano, central como él: “Me fijaba mucho en Nacho, porque lo veo un jugador supercompleto, que puede jugar tanto de lateral como de central, ocupar el perfil izquierdo y el derecho. Un jugador que desde el banquillo sale muy bien, muy enchufado. No es nada fácil, salir en el minuto 70, por ejemplo, y ya rendir en la primera jugada. Me decía: ‘Este tío se merece más de lo que le están dando”.
Vallejo fue siempre ejemplar en el trabajo. “Alguna vez me ha dicho Luca Zidane que su padre siempre me veía muy atento, muy concentrado en los entrenamientos, y que no era tan habitual en estos tiempos modernos”, recuerda. Alguna vez, quizá demasiado: “Incluso me he pasado de rosca al querer demostrar. A lo mejor habría tenido que guardar más la ropa en los entrenamientos para estar mejor en los partidos. Eso me causó alguna lesión muscular”. También se frustró: “He tenido puntos de no disfrutarlo también. No encontraba la motivación suficiente como para vivir esto como creo que se tiene que vivir”.
Eso fue fundamental cuando el verano pasado se acabó su último contrato y pensó cómo debía ser el siguiente paso. Descartó lugares como Arabia Saudí y Qatar. “Sigo creyendo en el fútbol de alta competición. Apostaba por estar involucrado las 24 horas en el fútbol”. Estudió varias opciones en España hasta notar el flechazo: “Vine a visitar Albacete, las instalaciones, conocí a gente del club, al míster y sentí que podía encajar perfectamente tanto a nivel deportivo como a nivel personal en la ciudad. Está siendo no como me lo imaginaba; incluso mejor”, dice con una gran sonrisa. “Es de los años que más lo estoy disfrutando”.
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