Sergey Hernández, portero de la selección de balonmano: “Recibir pelotazos a 130 kilómetros por hora me pone la piel de gallina”
El meta afronta su gran reto en una portería que por primera vez desde 2013 no tiene a Gonzalo Pérez de Vargas y Rodrigo Corrales. Los Hispanos empiezan este jueves la segunda fase del Europeo contra Noruega


Sergey Hernández (Kropotkin, Rusia; 30 años) volvió el lunes al vestuario después de perder contra Alemania, abrió el móvil y ahí había un mensaje: “Ánimo, tío, que esto es muy largo. Eres muy bueno y sé que vales”. Se lo había mandado Gonzalo Pérez de Vargas, Gonchi, después de que el portero titular de la selección de balonmano apenas pudiera detener cuatro de los 28 lanzamientos germanos en el cierre de la primera fase del Europeo. “Yo no he tenido una vida fácil y no me voy a dar por vencido en este campeonato ni en ninguno. Y si tengo que esperar dos años para rendir en la selección, seguiré trabajando como un pedazo de cabrón. Llegará el momento. Me derrumban pocas cosas. Rendir aquí es una deuda conmigo mismo”, proclama esta mole de casi dos metros, que este jueves arranca junto al resto de sus compañeros la segunda ronda contra Noruega (18.00). El sábado vendrá Dinamarca (18.00), el lunes Francia (18.00) y el miércoles Portugal (15.30; todos por Teledeporte) sin apenas margen de error para aspirar a las semifinales.
Por primera vez desde el oro mundial de 2013, los Hispanos han acudido a una gran cita sin Pérez de Vargas, recién recuperado de una rotura de cruzado, ni Rodrigo Corrales, las dos referencias bajo palos en estos lustros de éxito. Sergey Hernández, a la cola durante años como el tercero en la lista, es ahora el guardameta principal, por delante de su compañero Nacho Biosca, que aún no ha alcanzado las 20 internacionalidades.
“Este salto lo llevaba buscando y ahora me toca llevar esta responsabilidad tan grande. Un portero es paras o no paras. Contra Alemania, cayó mucho peso sobre mí, y lo asumo sin problemas. Me encanta eso. Otros se hubieran rendido. Ahora, la selección es mi reto personal, darle a Jordi [Ribera] ese rendimiento. Hoy no se lo estoy dando como quisiera y creo que como él quiere, pero repito: estoy convencido de que llegará y será más satisfactorio”, se sincera en una llamada telefónica, tirado sobre la cama (dice), antes de marcharse a entrenar.
El próximo meta del Barça
La historia personal de Sergey Hernández tiene su miga. Nació a 130 kilómetros de Krasnodar, en el suroeste de Rusia, y con tres años y medio fue adoptado por una pareja de atletas navarros: el pertiguista José Luis Hernández (fallecido) y Goya Ferrer, olímpica en Barcelona 92 en 4x400. Con 12 años se marchó a Dinamarca porque su padre era el preparador físico del equipo de balonmano del Kolding y allí permaneció cinco. “Casi me siento más danés que español”, llegó a confesar hace una década en el periódico Noticias de Navarra.
De vuelta, le convencieron para hacer algún trabajo de modelo por esa planta que tiene y el pelo que gastaba entonces, pero aquello no le convenció ni era una prioridad. Le decían, además, que tenía que adelgazar y que su estatura quizá era demasiado alta, contó en esa entrevista. Su futuro estaba en el balonmano, donde inició desde el Anaitasuna de Pamplona (2015-18) su ascenso por toda la escalera, peldaño a peldaño. Después firmó por el Ciudad de Logroño (2018-20), el Benfica (20-23) y desde 2023 juega en el Magdeburgo, donde ganó la Champions hace medio año. Su siguiente estación será el Barcelona, que ya ha anunciado su fichaje a partir de la próxima temporada.
“Portero me hice yo mismo”, puntualiza Sergey. “He tenido padres atletas, pero nunca me ha gustado correr. Cada vez que un entrenador pone un siete contra seis, digo ‘joer’. Lo hago encantando, pero… Lo mío siempre fue la portería, el punto de la responsabilidad de ser la última persona antes de que el balón toque la red. Y llámame loco, pero recibir pelotazos a 130 kilómetros por hora en toda la pierna es bastante gratificante. Que te pegue, ver que la gente hace ‘guau’… Me pone la piel de gallina, me sube la adrenalina. Y cuanto más fuerte y la bola salga más lejos de mí, mejor”, exclama.
Con España reconoce que todavía le quedan pasos por dar, pero en la Bundesliga alemana, la más potente del mundo, es el portero con mejor porcentaje de intervenciones esta campaña (32,5%), y en sus tres cursos allí siempre ha estado entre los tres primeros. “Saber que en la selección estás en las zapatillas de Rodrigo [Corrales], Gonzalo [Pérez de Vargas], Hombrados, Sterbik o Barrufet es un orgullo y un privilegio, pero una responsabilidad muy grande. Trabajo para estar a su altura y no tengo ninguna duda de que vendrá”, insiste el portero principal de España en este Europeo.
Así empieza la Main Round
Francia, 2 puntos
Alemania, 2
Portugal, 2
España, 0
Dinamarca, 0
Noruega, 0
Pasan dos a semifinales
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