Oriol Cardona estrena con victoria su camino al sueño de las medallas olímpicas
El esquiador de montaña catalán gana por aplastamiento el día que Ana Alonso se pone un dorsal apenas tres meses después de ser atropellada


Nueve meses después, casi una vida para un deportista, la Copa del Mundo de esquí de montaña vuelve a merecer la luz de los focos y alumbra, como no, a Oriol Cardona. Ausente en el arranque de la competición el pasado 7 de diciembre en Utah (Estados Unidos), el atleta catalán zanjó con una victoria deslumbrante su primera parada antes de los Juegos de invierno de Milano Cortina (6 al 22 de febrero), la cita que marca el estreno olímpico del skimo. Cardona luce como el gran favorito para el oro olímpico en la modalidad de sprint, una carrera que apenas alcanza los tres minutos de duración, tan explosiva y a la vez exigente, tan técnica que un segundo perdido en un descuido arruina a cualquiera.
Quizás no a Oriol Cardona: en la final de ayer en la estación francesa de Courchevel, el catalán no cogió la mejor trazada en los rombos y salió del laberinto quinto, es decir penúltimo. Quedaba una diagonal abierta para alcanzar la primera transición, y ahí Cardona fue Van der Poel. Arrancó por la izquierda y su paso, entre deslizado y a saltos, parecía suceder a cámara rápida. Adelantó al pelotón, se quitó el primero los esquís, destrozó a la competencia en el tramo de escalones y gestionó su enorme renta de tres segundos en el descenso.
Una potencia que remite al mejor Cardona, uno que casi nunca falla en las transiciones (quitarse los esquís, colocarlos en la mochila, volver a ponérselos, quitar y recoger pieles, no perder nunca los bastones…) y que deja a la concurrencia con cara de póker. El francés Anselmet, el Suizo Lietha o el imparable y tosco Filipov esperan crecer aún de cara a la gran cita histórica del skimo. Para su preocupación, Cardona también espera mejorar: “Era una cita muy importante para mí, y ver que las sensaciones son buenas me tranquiliza. Cada prueba de la Copa del Mundo antes de los Juegos será una oportunidad de seguir creciendo”, declaró ayer a los micrófonos de HBO Max antes de subirse al podio.

La segunda parada de la Copa del Mundo fue testigo de algo parecido a un milagro: la participación de la granadina Ana Alonso, apenas tres meses y medio después de ser atropellada por un vehículo cuando se entrenaba en bicicleta. La factura del grave accidente fue severa: ligamento cruzado anterior y ligamento lateral interno de su rodilla izquierda roto, pronóstico que en un principio arruinaba su participación en los Juegos. Pero siguiendo el consejo médico deportivo, decidió no operarse, forzar una rehabilitación contra el cronómetro. Nadie la esperaba en Courchevel, pero sorprendió a todos al anunciar hace cuatro días en sus redes sociales su presencia en la prueba de los Alpes: “ha sido poco tiempo para tratar de convertir lo imposible en realidad, días muy duros tanto física como mentalmente, pero mi fuego interior nunca llegó a apagarse… había que creer, tener fe hasta el final”.
Alonso, actual subcampeona del mundo de relevos mixtos junto a Cardona no pudo colarse en las semifinales y, por vez primera en muchas citas, no estuvo entre las seis elegidas para la final. Su entorno recuerda que queda tiempo, puesto que la prueba de sprint se celebra el 19 de febrero, y dos días después el relevo mixto. Con todo, su participación en los Juegos queda a expensas de su propio criterio: no desea acudir si no tiene garantías de poder luchar por las medallas. Antes de su clasificación para Milano-Cortina, Alonso compaginaba sus entrenamientos con su trabajo de guía de montaña y profesora de esquí, labores que pudo aparcar para dedicarse únicamente a competir.
Sus allegados recuerdan que la biografía de Ana Alonso observa al menos un par de graves percances: fractura de tibia y peroné en 2017 y, apenas recuperada, se tuvo que operar de dos ablaciones cardiacas. El próximo 26 de enero, en la tercera manga de la Copa del Mundo en Arinsal (Andorra), muchos esperan que se cuele en semifinales.
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