Un edificio híbrido: campo de fútbol, vivienda y centro comercial
La ciudad finlandesa de Tampere apuesta por una infraestructura de uso mixto para redensificar la urbe


En Tampere, dos horas al noroeste de Helsinki, el renovado estadio del Tammela no se ha tenido que alejar del centro urbano. Pero ha costado una década levantar esta infraestructura de uso mixto. Muy mixto: cinco edificios de viviendas flanquean un campo de futbol que oculta un gran aparcamiento y un centro comercial.
Además de servir, residualmente, para organizar conciertos, el estadio, a las afueras de Tampere, es el gimnasio del barrio de Tammela. Así, multiplica su uso como estadio internacional ―aprobado por la UEFA para encuentros internacionales y con capacidad para 8000 espectadores, todos con óptima visión―, alejándose de los temidos elefantes blancos: los grandes edificios con uso muy puntual que rompen la trama urbana de la ciudad.
Por eso esta tipología dos por uno señala una vía de crecimiento, o reparación, urbana: lo híbrido. No se trata solo de densificar, también consiste en guardar, adaptándola, la memoria del lugar.

Levantado en 1930, el estadio original fue uno de los primeros que se construyeron en Finlandia. Los vecinos querían mantenerlo, sin embargo, era necesario densificar el barrio. La solución llegó de la mano de la conversación, la colaboración y la innovación. Por eso no sorprende que también la autoría sea una suma. El Ayuntamiento y la empresa constructora Pohjola Rakennus le han dado la mano al estudio de Helsinki JKMM para un proyecto que costó una década idear, pactar y construir. ¿Cómo se llegó a ese acuerdo?

En 2014 un proyecto titulado Hattutemppu (triplete) ganó el concurso dando tanta importancia a la trama urbana del barrio, la escala, el tráfico y hasta sus materiales visibles como a la identidad de un viejo-nuevo estadio de futbol. El proyecto apostaba por mezclar tipologías y materiales. Los edificios de viviendas tendrían fachadas cerámicas, su cubierta se extendería hasta cubrir las gradas. Los diversos tamaños de esos inmuebles y los arcos suspendidos formando la cubierta de los laterales del estadio protegerían el juego del viento y, a la vez, construirían la identidad del inmueble. Ni siquiera esa idea era un capricho: el punto más bajo de la cubierta evita las sombras sobre el terreno de juego.

Tampere es una de las ciudades más sostenibles de Finlandia. Su Ayuntamiento apuesta por la densificación tanto como por la reparación. El estadio desarrolla ambos conceptos. Para su construcción no hubo demolición alguna, únicamente rescate, optimización de lo existente y una idea: hibridarse es multiplicarse.
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