La respuesta de una ‘influencer’ en el festival de Málaga aviva el debate sobre la presencia de creadores de contenido en alfombras rojas de cine
“Hemos construido un mundo donde crear algo vale menos que acumular seguidores”, lamenta Isabel Coixet mientras las redes sociales impulsan la polémica


Nacida en Barcelona, viviendo en Madrid, Ona Gonfaus acumula 1,8 millones de seguidores en TikTok y 566.000 en Instagram. Tiene 19 años y define su perfil como “Lifestyle, Beauty, Fashion & Travel (estilo de vida, belleza, moda y viajes)” y en sus últimas fotos, subidas el pasado domingo, se le ve posar en la alfombra roja del festival de Málaga. Allí, una periodista del canal 101 televisión le pedía que le recomendara alguna película. “Pues no sé ahora, una peli, qué rollo”, respondía la joven. “Alguna española, ya que estamos aquí”, le insistía la reportera. “La nueva de ocho apellidos [que es de 2023]”, respondía ella para, sin saberlo, abrir la caja de los truenos de una cuestión que ha ido creciendo con el paso de los años: ¿Qué papel tienen los influencers en eventos como la gala de los premios Goya o el festival malagueño? ¿Tiene sentido que vayan ellos en detrimento de actores y actrices? “Hemos llegado a un punto en que la ignorancia ya no se disimula. Se exhibe. Se monetiza. Se sube a Instagram con filtro sunrise y 10.000 corazones en cuatro minutos”, escribe la directora Isabel Coixet este martes en EL PAÍS.
La presencia de muchas de las caras más conocidas de las redes sociales en la alfombra de los últimos premios Goya —como Laura Escanes, Dulceida o Marina Rivers— prendió la mecha. “¿Qué pintan determinados influencers en la fiesta del cine español? Nada”, decía entonces el actor y cómico Marc Biarnés en un vídeo publicado en su cuenta de TikTok nosoloviernes, donde acumula casi 800.000 seguidores. Entre los comentarios apareció uno de la actriz Yolanda Ramos, que añadió leña al fuego. “Nada contra las influencers… Pero yo estaba en pijama en mi casa. Excepto cuando fui nominada y al año siguiente, ni antes ni después me han invitado nunca”, decía. El fuego ardía ya sin control en redes sociales con voces a favor y voces en contra. “Lola Lolita tiene 13 millones de seguidores y Carmen Maura cuatro premios Goyas. Y los festivales tienen claro quién va a la alfombra roja”, titula la web Xataca.

Hasta la propia Academia de Cine ha salido al paso para explicar que los creadores de contenido acudieron a los Goya invitadas por los patrocinadores de la gala, no por la institución, como recoge Europa Press. Con una diferencia más: la Academia es una asociación privada, el certamen de Málaga es un ente público. “El presupuesto es de 3,7 millones de euros, un 55% público y un 45% privado”, apuntan desde la organización.
El viernes pasado, durante la alfombra inaugural del festival de Málaga, la alta presencia de esos perfiles de redes sociales era la comidilla entre los periodistas. “Pasó Carmen Maura y casi nadie del público le hizo caso. Luego pasó una influencer que desconocíamos y la gente se volvió loca”, reconoce un fotógrafo que acudió a cubrir el evento.
La presencia de creadores de contenido ha ido ganando peso en la cita malagueña. “Algunos vienen invitados por el festival y otros por los patrocinadores”, apuntan fuentes de la organización. Entre el centenar de invitados de aquella noche estaban Lucía Bellido, Alex Béjar, Susana Megan, Noelia Bonilla o Sara Fructuoso, además de Misho Amoli, youtuber cuya comunidad suma más de tres millones de personas. “A nivel cine, obviamente, yo no pinto nada. Pero creo que a nivel exposición de redes y poder enseñar todo esto y seguir aportando un granito de arena al cine español… Yo, feliz. Y lo seguiré haciendo todos los años más que me lo permitan”, subrayaba por su parte otra de las invitadas por el certamen, Lola Lolita. Desde el propio festival, explican: “El festival considera que los influencers son otra vía de comunicación, que ayuda a difundir el certamen y ampliar su visibilidad entre otros públicos y a través de otros canales”.
Antes, la propia Carmen Maura —que ese día estrenaba película, Calle Málaga— había dicho, tan rotunda como incómoda, que los influencers “no hacen cine”. “Yo prefiero que estén mis compañeros de trabajo”, señalaba también Andrea Duro. “La industria es así”, se lamentaba Mariano Peña. “Que venga todo el mundo”, reivindicaba por su parte Salva Reina. En el mundo del cine, donde algunas grandes distribuidoras de Hollywood ya hacen, en España y en el resto del mundo, pases previos para influencers antes que a periodistas, actores como Ethan Hawke ya se han quejado —lo hizo en el último festival de Berlín— de que las cribas de los castings prioricen el número de seguidores en Instagram.
“No mueven a hacer nada”
Al día siguiente, Ona Gonfaus daba la razón sin quererlo a quienes critican la presencia de personas como ella en la alfombra. Este lunes, emitía un comunicado en formato stories de su Instagram, donde se justificaba por no haber respondido “de la mejor forma” y quedarse en blanco ante las preguntas de la periodista. “Eso no significa en absoluto que no me guste el cine español o que no lo consuma”, destacaba para continuar asegurando que, “a algunos medios”, también les dijo que tenía ganas de ver la nueva película de Arón Piper, Hugo 24, que entre su reparto incluye a Marta Etura, Javier Pereira o Greta Fernández y que ha pasado por el festival malagueño fuera de concurso. La joven ha perdido unos 3.000 seguidores desde el pasado sábado, según las herramientas Not just analytics y Social Blade.
“Hemos construido un mundo donde crear algo —una historia, un personaje, una imagen que alguien no olvidará en 20 años— vale menos que acumular seguidores”, relataba Isabel Coixet en EL PAÍS. “El problema son los gabinetes de relaciones públicas, que les compran la moto sin chistar y el sistema que los coloca exactamente encima de quienes sí han creado algo, desplazándolos, silenciándolos, robándoles el poco oxígeno que les queda”, añadía Coixet, que criticaba que no hay datos de que quienes crean contenido muevan a nadie a una sala de cine mientras que sí crecen sus seguidores. “Y no mueven a nadie a hacer nada, salvo a comprar un sérum para el acné o a seguir a su vez a alguien que no sabe el título de la película que vio anteayer. Pero qué vestido llevaba y cuánto hialurónico se ha puesto en los pómulos, eso sí lo sabemos todos”, subrayaba Coixet.
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