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Javier Cercas: “Cristo se entendería con los zapatistas, pero no se entendería con Vox, porque a los migrantes hay que acogerlos”

El escritor llega a la Feria del Libro de Guadalajara con ‘El loco de Dios en el fin del mundo’ tras su desbordado éxito por América Latina

La primera vez que Javier Cercas viajó a América Latina fue en 2001 con la promoción de Soldados de Salamina. Su amigo Roberto Bolaño lo invitó a la Feria del Libro de Chile y comenzó a reunir lectores poco a poco, desde entonces no ha soltado a la región para la promoción de sus obras. Más de 20 años después, con El loco de Dios en el fin del mundo, su travesía por decenas de países en América le ha hecho sentir como un rockstar. “La diferencia con este libro es que todo ha ocurrido de golpe”, dice. Recuerda, por ejemplo, la presentación en Perú en donde mil personas llenaron una sala y estuvo cuatro horas firmando libros. “Ves que hay gente interesada, sientes un entusiasmo que es muy difícil de ver, ya no solo en España, sino en Europa. Esto de las filas es brutal, esto es latinoamericano”.

La sorpresa sobre el impacto del libro en América Latina no solo se la ha llevado Cercas, también su casa editorial: Penguin Random House. Las exitosas ventas de El loco de Dios en el fin del mundo en la región representan la mitad del total en español: 200.000 ejemplares en ocho meses. Pilar Reyes, directora de la división literaria de Penguin Random House, apunta que se ha generado un gran interés en Argentina alrededor del libro por el debate sobre el papel de Bergoglio como Papa, pero que las condiciones del mercado editorial en ese país —con una inflación desbordante y barreras para la importación— no han disparado las ventas que hasta ahora se sitúan en 18.000 ejemplares en papel en ese país. Por delante está México, con 22.000 libros vendidos, y de cerca le siguen Colombia, con 17.000, y Chile, con 6.500. “Colombia en los últimos 15 años ha crecido increíblemente. Es un mercado dinámico que se está acercando a México”, cuenta Reyes.

Pregunta. En 2024 España fue la invitada de honor en la FIL de Guadalajara, pero al final no pudo venir.

Respuesta. El médico nos dijo que a mi madre le faltaba muy poco y murió el día que debía tomar el avión. Por entonces, El loco de Dios en el fin del mundo estaba prácticamente terminado. Y pasó algo extraordinario con una novela sin ficción como la que estaba escribiendo. En una novela de ficción creas el sentido, en una sin ficción debes tener la paciencia para esperar que la realidad le dé sentido. Algo parecido ocurrió con mi padre y Anatomía de un instante. En este caso, tras la muerte de mi madre, volvió a pasar.

P. El libro ha tenido un éxito enorme en Italia, Francia, España, América Latina. ¿La recepción ha sido distinta? ¿Cómo ha sido recibido el libro en Argentina?

R. Allí hay polarización política respecto a Bergoglio. ¿Por qué no fue a su país? Se ha especulado muchísimo sobre eso. Y creo que la explicación es absolutamente elemental. Porque si se quita el solideo o se lo pone, unos interpretarían que está a favor del peronismo y otros en contra. Pero el libro, por lo que yo sé, ha sido recibido con total entusiasmo por unos y por otros. Incluso cuando estuve en el programa de mi amigo Jorge Fernández Díaz, que es un antiperonista máximo, percibí que estaban a favor. Porque, claro, comprendéis, “che, como Maradona, era argentino”.

P. ¿Le ha sorprendido que el libro haya tenido una gran acogida en América Latina?

R. He tenido lectores aquí desde el principio. He viajado con cierta frecuencia y siempre he sentido que [Latinoamérica] acogía muy bien mis libros. Siempre he sentido que estaba presente aquí. También, siempre he sentido que es muy difícil, después del boom [latinoamericano], que escritores en español estén presentes aquí y en España. Lo bueno sería que los escritores valiosos estuviesen presentes en todos los países porque escribimos en la misma lengua, pero en la realidad no ocurre. Eso me parece un drama. Trabajamos con una tradición mutilada.

P. ¿Y en Italia?

R. Gran parte de la jerarquía católica se ha prestado inmediatamente a conversar sobre este libro. Por ponerte un ejemplo, con el cardenal Zupi, que es el presidente de la Conferencia Episcopal y fue uno de los papables, más revolucionario que Francisco, ha citado el libro en sus homilías y debatí con él en Asís. He tenido debates con Enzo Bianchi, que es un gran teólogo. En la presentación en Roma estaba el cardenal Tolentino. La reacción en España, por el contrario, ha sido a la defensiva de entrada.

P. ¿Por qué ha ocurrido en España?

R. La jerarquía eclesiástica se ha puesto a la defensiva. No voy a poner ejemplos para no exponerlos. Pero la Iglesia española, para decirlo con suavidad, sigue siendo muy anti Francisco. Así se dice en el libro y así ha sido la reacción. “Ojo, ojo, que este tío no es católico, es ateo”. Lo que sí he notado, y cada vez más, es la recepción cada vez más positiva de los católicos de base.

Que no cunda el pánico. Ya se anuncia a bombo y platillo el retorno de Dios. No, Dios, tranquilos, no ha vuelto. Seguimos viviendo en un mundo sin Dios. A Rosalía se le pasará el arrebato místico. Y también a Alauda Ruiz de Azúa. Porque los conventos siguen vacíos, los seminarios siguen vacíos, las iglesias siguen vacías y el número de católicos sigue cayendo en picado.

P. ¿Qué es lo que ha ocurrido?

R. Algo muy sencillo que tarde o temprano tenía que ocurrir. En España existía fobia anticatólica, fobia perfectamente justificada. Después de 40 años de nacionalcatolicismo. Después de siglos y siglos de una Iglesia nefasta, sexófoba, autoritaria. Mi generación, yo mismo, tenía esa fobia perfectamente comprensible. El problema de las fobias es que te impidan hacer cosas. Y yo humildemente, en el libro, el gran esfuerzo que he hecho es intentar entender a la Iglesia católica. Nunca me cansaré de repetirlo. Mi gran esfuerzo ha sido limpiarme la mirada de prejuicios e intentar ir allí para ver lo que realmente pasa. Eso ha sido lo más difícil de todo.

P. ¿Qué ha entendido?

R. Que Cristo era un peligro público. Hay una frase de un gran escritor francés, que los franceses lo tienen olvidado, un místico genial y tarado, Charles Peguy, una frase que nos suena a chino: el cristianismo es lo más alejado del espíritu burgués. Ese es el cristianismo de Cristo y el que hemos conocido es exactamente el contrario. En Latinoamérica ha sido distinto. Te encuentras una Iglesia Católica, no todo, pero sí que a menudo existe esa iglesia que responde al cristianismo de Cristo, pegada a los pobres, a los que no tienen donde caerse muertos. Eso explica la Teoría de la Liberación, la Teología del Pueblo sin marxismo de Bergoglio, el catolicismo de los zapatistas. Una iglesia muy distinta a la española, pegada al poder y a los ricos. ¿Pongamos que resucita Cristo? “¿Y estos quienes son?”, se preguntaría. Representan a un cristianismo sin Cristo, como reclama Zemmour, que es como una paella sin arroz. Cristo se entendería con los zapatistas, pero no se entendería con VOX, porque a los migrantes hay que acogerlos.

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