La arrebatadora cara B del cine español
La Filmoteca rescata las relegadas perlas negras de su fondo para proyectarlas

Ochenta y nueve años después de que las páginas de La Gaceta Literaria anunciaran el nacimiento del Cineclub Español, impulsado por Ernesto Giménez Caballero, la Filmoteca Española incorpora a su programación, bajo el nombre de Sala B, una serie de sesiones mensuales que aportarán una inflexión contemporánea al ánimo lúdico, provocador y antijerárquico que distinguía esa iniciativa pionera que fortaleció los vínculos de la Generación del 27 con el cine. Por aquel entonces, no existía aún el concepto de cine de serie B, pero el ánimo de cuestionar las fronteras entre lo popular y la alta cultura ya estaba presente en su atrevida filosofía de programación.
El país de todos los demonios —una referencia al título original que Jacinto Esteva quería para su película Lejos de los árboles (1970), una mirada de autor a la pervivencia de la España negra bajo el influjo del cine mondo— es el nombre de la sesión inaugural del proyecto, que tendrá lugar el miércoles 27 de septiembre en el cine Doré, sede de la Filmoteca Española, a las 20.00. Abrirá la velada, en guiño a la memoria del Cineclub Español, Esencia de verbena (1930), el corto de Ernesto Giménez Caballero que mezcló casticismo y vanguardia con Ramón Gómez de la Serna como figura tutelar. A continuación, la mencionada Lejos de los árboles, en su versión íntegra y restaurada por Pere Portabella, y el musical fallero Que nos quiten lo bailao (1983), del valenciano Carles Mira, completarán una noche cinéfila orientada a ofrecer, de un solo tiro, una heterodoxa idea de España como tierra de la fiesta y el rito y, también, una síntesis del propio espíritu de Sala B.
El proyecto se orienta, en palabras de su programador, Álex Mendíbil, a "rescatar películas de serie B, a ser posible poco vistas, intentando enfrentarlas con otros trabajos que no pertenecen claramente a ese ámbito, pero que pueden mantener una relación temática, estética o anecdótica con cada uno de los títulos seleccionados. Más allá de la reivindicación puramente nostálgica de ese universo del cine de géneros y subgéneros, la idea es proponer una nueva lectura para ese tipo de películas que normalmente han sido relegadas a un ámbito alejado del prestigio cultural". La actriz Teresa Gimpera oficiará de madrina en esta primera sesión y, de hecho, no podría haber una elección más significativa: sofisticada musa de la gauche divine, Gimpera ha alternado en su carrera lo más respetado (El espíritu de la colmena) con lo más cuestionado (La casa de las muertas vivientes), la vanguardia (Fata Morgana) con el arrebato para cine de barrio (Lucky, el intrépido).
"Todas las sesiones tendrán unidad temática. Estas tres películas explican, con conexiones muy curiosas, de dónde venimos, qué cultura española ha creado el caldo de cultivo para la emergencia de un espíritu de serie B característicamente autóctono. Es una sesión que habla del esperpento, la verbena, las fallas, los toros…", añade Mendíbil, guionista profesional fogueado en el ámbito del fanzine (Mondo Depravados), autor de libros como La noche de los sexos violentos e impulsor de iniciativas orientadas a reivindicar territorios marginales de la expresión cinematográfica como Salón Súper 8 (La Casa Encendida).
El cine de terror español centrará la sesión programada para Halloween, mientras que la comedia paródica será el eje de la última sesión del año, prevista, de manera nada casual, para el día de los Inocentes. Sala B sirve, en opinión de Carlos Reviriego, director adjunto de la Filmoteca Española, al propósito “de dar cabida a todo tipo de propuestas, ir contra el canon, huir de las etiquetas y abrirse a nuevos públicos".
La labor arqueológica en busca de rarezas en los archivos de la institución puede proporcionar más de una sorpresa a los amantes del cine extraño: El misterio del castillo rojo, película perdida y jamás proyectada de Jesús Franco —cineasta al que Mendíbil dedica su tesis doctoral—, podría contarse entre esos santos griales a punto de ser localizados y, si procede, restaurados para su puesta de largo en el seno de Sala B. "Hay más trabajo de rescate y reivindicación por hacer en el terreno del cine popular que con el que ya ha sido objeto de estudio académico", concluye.
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