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Elisenda Solsona:  “Durante demasiado tiempo, la maternidad ha sido un tema relegado al silencio”

La escritora describe en ‘Mammalia’ un futuro cercano asolado por la infertilidad, donde solo el 1% de las mujeres pueden concebir

Después de dos libros de cuentos inscritos en la ciencia ficción y el terror, la escritora catalana Elisenda Solsona (Olesa de Montserrat, 1984) debuta en la novela con Mammalia, su primer texto editado en castellano —lo acaba de publicar Lava, con traducción de Flavia Company—, sobre un futuro cercano asolado por la infertilidad, donde solo el 1% de las mujeres puede concebir sin intervención médica.

¿Cómo definiría, en pocas palabras, Mammalia? Mammalia narra la búsqueda de los orígenes de su protagonista, reconstruyendo y uniendo las piezas de un rompecabezas en un telón de fondo distópico que explora la maternidad, la no maternidad y los vínculos afectivos hasta llegar a una revelación final que le permite comprender cómo se construyó su identidad.

¿Es el de la(s) maternidad(es) el tema literario de nuestro tiempo? Creo que ya era ahora que rompiéramos los tabús y empezáramos a hablar de este tema universal desde todos los ángulos: otros tipos de maternidad, la no maternidad, los conflictos y deseos que surgen de ella. Durante demasiado tiempo ha sido un tema relegado al silencio o edulcorado.

¿Qué libro la convirtió en lectora? Le he preguntado a mi madre, porque empecé a disfrutar de la lectura desde muy, muy pequeña. Ella era quien me compraba sin parar los libros de mi infancia, sobre todo los de la colección El Vaixell de Vapor. También me convirtieron en lectora, de pequeña, los libros de mis tías y mi madre que encontraba en casa de mis abuelos, como los de Enid Blyton. Recuerdo el olor de las páginas y la sensación de no poder parar de leer. Pero los que recuerdo como un verdadero impacto, que me hicieron pensar quiero seguir leyendo historias así, fueron las novelas de Stephen King. Con ellas aprendí a mirar de frente a los monstruos y a comprender que el terror puede reflejar una realidad más cruel que la ficción.

¿Y en escritora? Ramona, adeu, de Montserrat Roig fue un despertar enorme. De repente sentí: quiero hacer eso con toques de terror. También La meva Cristina i altres contes de Mercè Rodoreda porqué con él me empecé a obsesionar con lo simbólico, la metáfora. Pero, más que cualquier libro, lo que realmente me convirtió en escritora fueron mis amigos y amigas con los que jugaba y contaba historias de miedo en la calle de casa de mis abuelos. A ellos les debo mi carrera de escritora.

¿A qué hora del día prefiere escribir? ¿Y en qué lugar? Necesito escribir en casa, por la noche, cuando mis hijos duermen, a oscuras y escuchando música seleccionada expresamente para lo que estoy escribiendo. Como si fuera una banda sonora. Como si estuviera casi en el cine, dentro de una película que se proyecta solo para mí.

¿Cuál es la mejor crítica que ha recibido? Muchos lectores y lectoras me dicen que no pueden soltar la historia de Mammalia. Durante años trabajé en la reescritura para lograr esa sensación, ese efecto. Encontrar el equilibrio entre ir dando las distintas pistas y a la vez reservar información para el giro final.

¿Y la peor? De todas la críticas, si son con respeto, aunque duelan, aprendo alguna cosa y yo soy una escritora que no quiere parar de crecer y transformarse. Siempre antes de un club de lectura pido que no dejen de decirme cualquier cosa que no les haya gustado.

¿Qué libro tiene ahora mismo en su mesilla de noche? Antes tenía un solo libro y no podía alternar las lecturas. No sé la causa de este cambio, pero lo puedo intuir. Tengo varios: Jo era un noi, de Fer Rivas; Nadie me esperaba aquí, de Noelia Ramírez, Ritos privados, de Julia Armfield.

¿Uno que no lograra terminar? Creo que a veces es más el momento vital que el libro. Tengo varios esperando su momento.

¿Cuál es la librería más bonita del mundo? La Tribu de Sant Andreu, la librería de mi barrio, en Barcelona. Sé que es la que va a estar en los recuerdos de mis hijos y donde se han enamorado de los cuentos y las historias. Y es un tema que me obsesiona, el cómo serán sus memorias, de qué estarán construidas. De momento, marco los rituales: ya esperan el día que vamos allí a escoger lecturas.

¿Qué canción usaría como autorretrato? Me es completamente difícil responder a esta pregunta, porque las canciones me representan en distintos momentos y me hacen viajar de una manera brutal a distintos episodios de mi vida. Pero relacionado con mi faceta de escritora, cualquiera de las bandas sonoras de Harold Budd. Refleja el misterio y la emoción de mi proceso creativo.

¿La película que más veces ha visto? Amarcord, de Fellini, y El resplandor, de Kubrick. Y ahora pensando esta respuesta veo claramente que son los temas que me apasionan y mis motores de creación: la memoria y el miedo.

¿Un estreno reciente que le encantara? Sorda, de Eva Libertad. No la puede ver en el cine cuando se estrenó, y le tenía muchísimas ganas, pero estaba en las opciones en el avión de viaje a la Fil de Guadalajara. Sé que siempre recordaré como me impactó esa película en ese vuelo tan especial.

¿Cuál fue la última serie que vio del tirón? Me tendría que remontar a antes del nacimiento de mi hijo, y cumplirá ocho años. Quizá Utopia. La recuerdo intensa y extraña.

¿En qué museo se quedaría a vivir? En el Louisiana de arte moderno, en Dinamarca, rodeada de esculturas, silencio y mar. Pero seguro que me ha venido a la mente porque lo relaciono en un momento de crecimiento, despertar y plenitud de cuando viví en Copenhague, a mis veintipocos años. Pasear por sus caminitos, a solas, y sentir que podía compaginar toda la intensidad de la vida social, que me encanta, con esos momentos de soledad e introspección con mi cámara, que los necesito. Creo que lo empecé a entender por aquel entonces.

¿Tiene algún placer culpable en materia cultural? Los documentales sobre viajes y experiencias límite. Cuevas claustrofóbicas, ascensos a montañas altísimas. Quizá es porque me remueve un abismo misterioso, enigmático, vertiginoso.

¿Qué trabajo no aceptaría jamás? Alguno relacionado con la organización y la producción. Sería un trabajo que me haría sentir totalmente inútil. Tengo un cerebro muy caótico. Mi familia, mi pareja, mis amigos y amigas pueden dar fe de ello.

¿Cuál es su acontecimiento histórico favorito? Los primeros movimientos feministas en Cataluña, que florecieron antes y durante la Segunda República. Movimientos por los derechos de la mujer y la educación. Soy profesora de Historia en Bachillerato, y cuando llega este tema me apasiona enseñarlo para que mis alumnos comprendan cómo la valentía y la organización femenina han transformado la sociedad. Pero también la microhistoria, la historia más cotidiana, doméstica, la vida diaria, aquellos pequeños cambios que no están en los libros de texto.

¿Qué está socialmente sobrevalorado? La autoayuda y el crecimiento personal. Me encantó el cómic Pítia dixit, de Liv Strömquist. Un ensayo gráfico que ofrece una crítica a la visión neoliberal de la felicidad.

¿A quién le daría el premio Cervantes? Existen escritoras que son grandes referentes en el género del terror y la ciencia ficción que merecerían este reconocimiento.

De no haberse dedicado a la escritura, le habría gustado ser… Actriz. Otra manera de poder habitar distintas vidas.

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