Bill Gates: “No le veo valor alguno a que mi fundación dure más de 20 años”
El multimillonario y filántropo ha participado este lunes en un acto del 50º aniversario del nacimiento de EL PAÍS, donde ha reflexionado sobre los retos de un mundo en crisis


“El milagro que se dio desde el año 2000 hasta 2025, cuando se redujeron las muertes infantiles a la mitad, se está revirtiendo”, advirtió Bill Gates este lunes en Madrid. En un diálogo con EL PAÍS, presentado por el director del diario, Jan Martínez Ahrens, en el marco del 50º aniversario del periódico, el filántropo y fundador de Microsoft reflexionó sobre un mundo en el que las guerras prologadas, las crisis humanitarias, el cambio climático y un debilitamiento de los compromisos internacionales amenazan con deshacer logros que parecían irreversibles. “No creo que haya cambiado la regla de que hay que ayudar a los que necesitan ayuda, pero se ha sumergido”, dijo. “Se necesita una coalición”, añadió durante el encuentro, al que asistieron cerca de 400 personas, entre suscriptores, periodistas y líderes de sectores de cooperación en España.
No le veo valor alguno a que mi fundación dure más de 20 años. Podemos dedicar mucho más dinero ahora, y seguro que habrá más filántropos dentro de 20 añosBill Gates, presidente de la Fundación Gates
La intervención del filántropo en Madrid se produce en un momento clave para la Fundación Gates, creada por él junto a su entonces esposa, Melinda French Gates, y que ha anunciado su intención de concentrar todos sus fondos —incluida la mayor parte de la fortuna personal de su cofundador, unos 200.000 millones de dólares (171.609 millones de euros)— hasta 2045, fecha en la que prevén su cierre. “Estoy decidido a que ‘murió rico’ no será una de esas cosas que podrán decir de mí”, afirmó para luego defender que la institución no tenga vocación de eternidad. “No le veo valor alguno a que mi fundación dure más de 20 años. Podemos dedicar mucho más dinero ahora, y seguro que habrá más filántropos dentro de 20 años”, dijo.

La conversación, moderada por Ana Carbajosa, directora de Planeta Futuro, la sección de EL PAÍS centrada en desarrollo sostenible y salud global, a la que apoya la Fundación Gates, giró en buena parte en torno a la crisis de la cooperación internacional. El filántropo señaló que en Estados Unidos los recortes han sido “muy abruptos”. “Las mosquiteras para la malaria no se enviaron, los suplementos alimenticios tampoco. Se malgastó mucho”, afirmó.
Como ejemplo, recordó los primeros seis meses, en los que Elon Musk, que entonces estaba al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental, “tenía a un grupo para reducir el presupuesto y lo hacía de forma muy simplista”. Relató el caso de un programa que aparecía como ayuda a Gaza, pero que en realidad financiaba salud sexual y reproductiva en una provincia de Mozambique que también se llama Gaza, incluyendo antirretrovirales para mujeres embarazadas para evitar que transmitieran a sus hijos el VIH.
España, apuntó Carbajosa, está “nadando a contracorriente” al defender la salud global y el multilateralismo. Gates lo reconoció, pero recordó que incluso en los países más generosos, como Suecia y Noruega, la ayuda exterior no supera el 1% del presupuesto nacional. “Es bastante modesta la ayuda que proporcionamos. Europea y el mundo decidieron que el 0,7% del PIB sería suficientemente generoso, y hoy España está en un tercio” de ese porcentaje. Para Gates, el debate no es abstracto, sino profundamente concreto. “Este dinero son los nutrientes para las nuevas madres, vacunas para evitar que tengamos diarreas o medicamentos para evitar que nos desangremos”.
Sugeriría a esos ciudadanos, que voten al partido que voten, mantengan ese 1%” en cooperaciónBill Gates, presidente de la Fundación Gates
Ante la pregunta de por qué invertir dinero en el extranjero cuando los países ricos se enfrentan a la inflación, el envejecimiento de la población y a los votantes enfadados, Gates respondió: “Las sociedades cada vez son más mayores, el coste de las pensiones y de la sanidad está aumentando y hay presiones inmensas para aumentar el presupuesto en defensa”. Pero añadió: “Sugeriría a esos ciudadanos, que voten al partido que voten, mantengan ese 1%” en cooperación". Gates defendió también el argumento práctico: “Si nos ahorramos una pandemia en los próximos 20 años, aunque sea de forma egoísta, eso justificaría el gasto”.

La conversación se desplazó después hacia la revolución digital y la inteligencia artificial, sobre la que piensa que hay que lograr “que sea gratuita”. “Tener médicos a los que podamos hablar 24 horas sobre nuestra salud física y mental” o que “los granjeros más pobres de África” puedan consultar en su teléfono qué abono añadir a su tierra cambiarán el mundo “de forma muy positiva”.
Pese al contexto adverso, el millonario se mostró optimista. “Me emocionan las distintas herramientas que tenemos para ayudar” a los países con menos recursos, como el lenacapavir, un antirretroviral inyectable dos veces al año con una eficacia para prevenir el VIH cercana al 100%, o programas para reducir de forma drástica los mosquitos que transmiten la malaria.
Su “marco mental”, dijo, es “muy positivo”. Recordó que en los años sesenta el 70% de la población vivía en países pobres y ahora el 70% vive en países de ingresos medios, mientras solo el 15% vive en países muy pobres. “Incluso países que eran pobres ahora son autosuficientes”, como India, Indonesia o Vietnam.
La conversación cerró con una mirada al futuro del trabajo y la educación en la era de la inteligencia artificial. Gates defendió que habrá tutores virtuales personalizados y que la disponibilidad masiva de información cambiará la forma de aprender, pero insistió en que la motivación seguirá siendo clave. “Espero que la gente pueda ser feliz haciendo lo que le gusta”, concluyó.
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