
El pulso entre Estados Unidos e Irán por el estrecho de Ormuz amenaza las centrales eléctricas
El pulso entre Washington y Teherán se agudiza tras el ultimátum que lanzó Trump: si Irán no reabre el estrecho de Ormuz en 48 horas, Estados Unidos “atacará y destruirá sus centrales eléctricas”.
Irán respondió de inmediato: si sus plantas energéticas son atacadas, las infraestructuras energéticas y petrolíferas en toda la región serán consideradas objetivos legítimos.
Las contradicciones de Trump. El mismo presidente que amenaza con destruir centrales eléctricas iraníes pidió días antes a Israel que no atacara instalaciones energéticas de Irán para evitar una escalada.
- El viernes dijo que no quería un alto el fuego. Horas después escribió que consideraba “reducir” las operaciones.
El fondo del conflicto. Por el estrecho Ormuz circula el 20% del crudo mundial.
- Trump necesita reabrirlo antes de las elecciones de medio mandato de noviembre. Irán lo sabe y lo usa como principal palanca de presión.
- El director de la Agencia Internacional de Energía Atómica confía en retomar las negociaciones nucleares, pero tanto Washington como Teherán dicen no querer hablar.
El patrimonio cultural, otra víctima. Las banderas azules de protección instaladas en los tejados no han disuadido a los atacantes: los bombardeos han dañado ya 56 museos y sitios históricos, entre ellos la Gran Mezquita de Isfahán, el palacio de Golestán y el palacio Saadabad.
©Foto: Abedin Taherkenareh (EFE)