La intrahistoria de Alberto González Amador con el gigante de la salud privada: ¿cuáles son sus lazos con Quirón?
La relación de Alberto González Amador y Fernando Camino Maculet, uno de los hombres poderosos del grupo Quirónsalud, supera ya los 15 años. Desde que se conocieron, la pareja de Isabel Díaz Ayuso y el presidente de Quirónprevención, la división dedicada a prevención de riesgos laborales, comenzaron a hacer negocios.
Sus primeros pasos. Amador era auditor de certificados de calidad de las clínicas de La Frater, en las que Camino estaba al frente, y pronto empezó a darle encargos como viajar a Latinoamérica en busca de clientes.
- En 2010 Camino ya dirigía una enorme plantilla de 1.000 empleados.
- Sin embargo, con la crisis la empresa empezó a decaer y Víctor Madera, director de Quirón, compró en 2014 la sociedad que dirigía Camino y algunas más.
- Así, Camino se convirtió en director general y vicepresidente de la compañía resultante, Quirónprevención.
Su unión definitiva. Al tiempo que Camino aseguraba su puesto, Amador creó su propia empresa de certificados de calidad, Maxwell Cremona.
- La compañía era hiperdependiente de Quirón, de la que provenían casi todos sus ingresos.
Y aquí entra una de las piezas judiciales de Amador. Poco después de estallar la pandemia, la pareja de Ayuso intermedió en una venta de mascarillas por 40 millones de euros de la empresa FCS a la gallega Mape Asesores, donde Camino era un consejero externo.
- Por una gestión veloz, Amador se embolsó una comisión de casi dos millones.
- La Fiscalía cree que, para devolver el favor a Camino, Amador le pagó una comisión encubierta de 500.000 euros camuflada en la compra de una empresa de estética sin valor, propiedad de la esposa de Camino.
©Foto: Jaime Villanueva